Atrapa sólido film bélico con Hackman

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CINE

«Tras las líneas enemigas» («Behind enemy lines», Estados Unidos, 2001, hablada en inglés). Dir.: John Moore. Int.: Owen Wilson, Gene Hackman, Marko Igonda, Joaquin De Almeida, David Keith. PM/13.

Owen Wilson está cansado de observar cómo andan las cosas en Bosnia desde su avión caza de la marina norteamericana. Quiere una guerra de verdad, «darle una trompada a un nazi en una playa de Normandía». Su superior, Gene Hackman, ya tiene su carta de renuncia.

Pero un milagro de Navidad logra que el incrédulo vuelva a recuperar la fe, además de descubrir que la guerra incluye arrastrarse por fosas comunes, presenciar ejecuciones y experimentar cosas más horribles que la odiada rutina en el portaaviones.

Precursor

Más que una película de guerra como «La Caída del Halcón Negro», éste es un thriller bélico que obtuvo gran repercusión por ser el primer film del género en estrenarse en los Estados Unidos luego del 11 de septiembre.

Obviamente un año y medio atrás, cuando
«Tras las líneas enemigas» entraba en producciòn, el contexto era otro y por eso los conflictos de la ex Yugoslavia lucen un poco lejanos.

Si bien el argumento deja espacio a los clarines gloriosos de los helicópteros americanos al rescate (luego de que los soldados franceses de la OTAN no cumplieran la misma misión), la idea original pone cuidado en la corrección política: la situación que ubica al protagonista en el infierno bosnio, y las docenas de muertos que se hubieran evitado si simplemente hubiera mantenido el curso de su vuelo de observación quedan justificadas ampliamente ya que su audacia sirve para demostrar genocidios.

Por supuesto, ésta es una superproducción hollywoodense que no está interesada en describir en profundidad un oscuro conflicto centroeuropeo. Sin embargo dos o tres escenas aterradoras de la vida en medio de una guerra (como la de un chico que camina levantando las piernas por sobre los alambres de un campo minado) logran que el espectador tenga una aproximaciòn al horror.

Estos detalles aportan seriedad a un producto que en sus primeras escenas parece poco más que una reencarnación de
«Top Gun», y equilibra con dignidad los diferentes condimentos del guión. Formalmente hay buenas ideas, como la única secuencia que muestra la fuga del protagonista a través de una imagen satelital: cuando se revela la verdadera naturaleza de su escondite, el espanto sirve no sólo como elemento de shock, sino para dar a entender de un modo brutal cómo andan realmente las cosas en Bosnia (y lamentablemente en muchos otros lados del planeta).

La fotografía, el montaje y el sonido son de primer nivel, igual que cada una de las breves escenas con
Gene Hackman. Lo que no se entiende es por qué un marine negro querría pintarse la cara volviéndola aun más oscura, cuando su misiòn de rescate tendrá lugar en un paisaje nevado.

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