13 de noviembre 2008 - 00:00

"Aún seguimos descubriendo la música del siglo XX"

El ensamble L’Instant Donné está presentándose en estos días dentro del ciclo de clásicos contemporáneos que organizael Teatro San Martín.
El ensamble L’Instant Donné está presentándose en estos días dentro del ciclo de clásicos contemporáneos que organiza el Teatro San Martín.
Karlheinz Stockhausen, Morton Feldman, Iannis Xexakis y Olivier Messiaen son nombres que, aún para públicos no tan entendidos, suenan ya como figuras destacadas de la música clásica contemporánea. Esos cuatro compositores, además, coinciden este año en un ciclo que lleva precisamente ese nombre, sostenido por el Teatro Gral. San Martín, que ha comenzado ya su 12ª edición.

El inicio fue con el Ensamble Recherche, continuó con el organista Theo Brandmüller haciendo obras de Messiaen y el Ensamble L'Instant Donné -con un repertorio variadoque continuará hasta fin de mes, siempre en sus sedes de la sala Casacuberta y del Teatro de la Ribera. L'Instant Donné también actuará mañana en el salón Dorado del Palacio Municipal de La Plata, dentro del mismo ciclo. A través de los años, este encuentro anual con una parte de la música que no tiene demasiada cabida en los medios tiene un sostenedor, el director del complejo, Kive Staiff, y un curador, el compositor Martín Bauer. Con él dialogamos.

Periodista: ¿Por qué seguimos llamando música contemporánea a composiciones que, en muchos casos, tienen años desde su creación?

Martín Bauer: Los nombres son siempre un tema complejo en cuestiones culturales; y no todos los países la llaman así -en ese sentido, nosotros seguimos la tradición francesa-. Me parece, de todos modos, que la palabra sirve para seguirnos entendiendo; y está claro que nos referimos a compositores que en algún momento tomaron la decisión de concretar una ruptura en la historia de la música. Es verdad que ese nombre resulta inapropiado para músicas que pueden tener 70 o más años. Pero también lo es que en nuestro país no es tan habitual escuchar ciertas músicas en vivo.

P.: ¿Qué ejemplos pondría?

M.B.: En el año 2005 nosotros estrenamos para la Argentina, dentro de este ciclo, una obra de Luciano Berio compuesta en 1960. Fue la primera vez que el público argentino pudo escucharla en vivo; y entonces sí sería una obra contemporánea. Y también es verdad que es una música que no está al alcance de la mano, que no se escucha por radio y por televisión, que no está como fondo en el supermercado ni suena en las disquerías; y que sigue siendo desconocida para la mayoría del público.

P: Con esa historia que ya tiene la música contemporánea, hay autores clásicos junto a compositores que están realizando sí su trabajo en la actualidad. ¿Cómo conviven en este ciclo que usted dirige?

M.B.: Yo trato de hacer un equilibrio, entre lo experimental y lo que es, de algún modo, canónico; entre los extranjeros y los argentinos. A esta altura, ya hay hitos de esta música «nueva», compositores clásicos. Si decimos Messiaen, Schönberg, Webern, Stravinsky, Stockhausen, Berio o Xenakis -dentro de una lista que es muchísmo mayor-, vemos que son nombres que forman parte indudable de la historia; y nosotros también tenemos nuestros compositores canónicos, como podrían ser Mauricio Kagel o Gerardo Gandini. Ellos son los referentesde esta música y los que, de algún modo, siempre van a estar en el ciclo. Pero también habrá obras de compositores más cercanos en el tiempo y mucho menos conocidos.

P: Este tipo de música sueleestar destinada a públicos muy minoritarios y especializados. ¿Es lo que sucede con el ciclo que usted programa?

M.B.: Yo cuento con una gran ventaja y es que el teatro San Martín es inclusivo y que por él pasa todo tipo de público. Entonces, sin que llegue a la masividad, es un público mucho más amplio que el de otros ciclos que han existido. Además, como te decía, no está apuntado exclusivamente a lo más experimental -como ocurría cuando yo estaba a cargo del CETC del Colón-. Aquí la programación es más ecléctica, el ciclo tiene ya una tradición de muchos años, hay intérpretes -mis grandes aliadosque se han hecho conocidos entre el público, y entonces nuestra convocatoria es muy buena. Eso y la perseverancia de Staiff es lo que nos ha permitido seguir después de tanto tiempo.

P: ¿La atonalidad es el punto de corte que no permite que muchas de estas músicas nuevas no lleguen a la masividad de otros repertorios clásicos?

M.B.: No creo que sea una música inaccesible, ni toda la música nueva es atonal. Sí creo que falta el hábito de escuchar. Es cierto que el público que convocan estos repertorios -y que, en consecuencia, convocamos nosotroses un oyente sofisticado, curioso, con la mente abierta. Pero también lo es que, salvo por estos ciclos y por lo que pueda aprenderse en las academias de música, no hay manera de escuchar nada de esto.

P: El experimento ha dejado de ser el motor creativo que fue en la mitad del siglo pasado. ¿Por dónde pasa hoy lo nuevo de esta música nueva?

M.B.: Un aspecto importante que corresponde a los últimos tiempos es la enorme evolución que ha tenido la técnica de los diferentes instrumentos, con la utilización de modos no convencionales de ejecución. Otro aspecto pasa por la utilización cada vez más habitual de sonidos y de ruidos cotidianos. También se han hecho más comunes los cruces con las artes audiovisuales.

Lo que sí se nota en los últimos años es un mayor relax de parte de los compositores y de los intérpretes para mezclarse, con la electrónica, con lo popular. Todo se ha horizontalizado, las comunicaciones se han globalizado, las tradiciones culturales se han difundido. A veces, inclusive, no termina de quedar bien claro a qué estilo o a qué repertorio pertenece una obra; y me parece que eso es muy saludable.

Entrevista de Ricardo Salton

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