29 de junio 2026 - 13:05

"Billy Elliot", un musical arrollador que se resignifica en la Argentina de hoy

El musical basado en el film de Stephen Daldry se presenta en le Teatro Opera. La producción a gran escala demuestra el trabajo que se viene realizando hace un año y el intento de recuperar la inversión en un contexto de Mundial de Fútbol, consumo congelado y amplia oferta de musicales en la cartelera porteña. Son insondables las razones del éxito o fracaso en el negocio teatral de una frágil economía como la local.

 Joaquín Mondino Formichelli deleita con su danza y su carisma y transmite aquello que repite el personaje: “Bailar es libertad y es estar ahí, es volar”, en ese inolvidable monólogo cuando le preguntan: “Billy, qué es bailar?” 

 Joaquín Mondino Formichelli deleita con su danza y su carisma y transmite aquello que repite el personaje: “Bailar es libertad y es estar ahí, es volar”, en ese inolvidable monólogo cuando le preguntan: “Billy, qué es bailar?” 

Conmueve ver sobre el escenario un musical como “Billy Elliot” que se resignifica en esta Argentina de hoy. El musical basado en el film de Stephen Daldry está contextualizado en la huelga de mineros entre el ‘84 y el ‘ 85 contra el ultraliberalismo de Margaret Thatcher, quien dejó en la calle a miles de trabajadores al cerrar las minas. Aquí no hay minas pero también fueron legión los despedidos y desplazados durante los últimos años. El musical arranca con imágenes en blanco y negro de las batallas campales en Inglaterra, con los huelguistas intentando paralizar el país y la represión policial, confrontando con “La dama de hierro”, también desplegada en una gigantografía.

Screenshot_20260629-123518

Daldry abordó en su ópera prima el realismo social y la crueldad, amalgamadas con una energía edificante y de superación personal centrada en el personaje de Billy. No puede mirarse de costado cómo resuena hoy en nuestro presente aunque en Argentina no aparezca, ni por asomo, el vigor de la lucha que se ve en la obra. Sin embargo, subyacen los mismos tópicos, como el discurso de liberalismo económico a ultranza intentando barrer con todo lo que se interponga en ese camino. El lema de los huelguistas “Cierras un pozo, matas una comunidad”, circula a lo largo de la obra donde también se habla de solidaridad y de cumplir sueños, no sólo en Billy con la danza sino el del padre y el hermano con la lucha.

Cuando Elton John vio la película pidió componer la partitura para llevarla al escenario y fue así que nació una alianza creativa que respetó el pulso social del relato, pero lo amplificó con música y coreografía. Lo que marca a “Billy Elliot” es la transformación de este niño de 11 años que asistía, a regañadientes, con su bolsito a las clases de boxeo, hasta que se cruza con una profesora de ballet que lo hará descubrir ese amor por la danza. Aparece ese choque de mundos con los prototipos de masculinidad encarnados en su padre, su hermano y amplificados en el profesor de boxeo y los mineros; la falta de una madre que sin embargo transmuta en la profesora, operando como guía; la camaradería y libertad que siente con sus compañeras en tutú; la amistad inocente y a pura carcajada con un chico gay y la explicación a quien quiera escuchar de que el gusto por el ballet no es sinónimo de gustar de los varones.

Screenshot_20260629-123536

En la función vista, Billy estuvo encarnado por el encantador Joaquín Mondino Formichelli. Deleita con su danza y su carisma y se lo ve transmitir sobre el escenario aquello que repite el personaje: “Bailar es libertad y es estar ahí, es volar”, en ese inolvidable monólogo cuando le preguntan: “Billy, qué es bailar?”

Alejandra Perlusky como la maestra está estupenda y vuelve a consagrarse como una de las grandes figuras del musical, con una voz, presencia y gracia enormes; Osvaldo Laport como el padre demuestra que su carrera en los musicales se asienta (tras encarnar al Rey Tritón en La sirenita) y construye con solidez un personaje contradictorio y con el desafío de cantar; Alfredo Castellani compone con sobrado oficio y humor al profesor de boxeo y sorprenden como revelación Iñaki Agustín en un momento tan hilarante como destacado en la danza junto a Billy; Lautaro Mauro Lopez como el amigo con el que juegan a vestirse de mujer y Brian Mansilla, excepcional como el Billy adulto.

El elenco de bailarines y cantantes supera los 30 artistas en escena e impactan en sus roles de mineros, policías, pueblo y bailarinas de ballet. La producción a gran escala demuestra el trabajo que se viene realizando hace un año y el intento de recuperar la inversión en un contexto de Mundial de Fútbol, consumo congelado y amplia oferta de musicales en la cartelera porteña. La semana pasada se reativó la venta que venía en baja. ¿Los motivos? Acaso por el cobro del aguinaldo o la alegría de las victorias futboleras. Son insondables las razones del éxito, meseta o fracaso en el negocio teatral de una frágil economía como la local.

Rubén Szuchmacher en la dirección reunió un seleccionado de áreas artísticas con escenografía de Jorge Ferrari, como siempre un lujo. Asienta esa tendencia de los bloques movibles que transportan los propios artistas y estructuras que ascienden desde el escenario. La orquesta comandada por Gaby Goldman es exquisita y precisa en tanto la coreografía de Gustavo Wons sobresale por su originalidad y belleza. Hay muchas secuencias con tap que dotan a este musical de la fuerza propia del ritmo y la mejor es la previa al cierre del primer acto. Cuando Billy se ve sumido en la ira por sus pérdidas y frustraciones, esa danza de rabia y estallido es majestuosa. También la danza de “El lago de los cisnes” con el Billy adulto que tanto recuerda al cierre del film. Las secuencias colectivas entre mineros y policías tienen un impacto arrollador.

En suma, este musical es uno de los obligados para vacaciones de invierno. Invita a varias reflexiones, desde perseguir los sueños, advertir que el talento puede emerger de donde nadie lo espera, ir en busca del destino inclusive cuando no está la tradición, ser solidarios, no claudicar en la lucha por lo que cree y defender lo nuestro.

Te puede interesar