16 de marzo 2001 - 00:00

Avatares del festival

(10/03/2001) * Tardó más que otros años, pero finalmente el festival comenzó a subir temperatura. Aprovechamos para ir a algunas fiestas y agasajos. Ayer al mediodía, el empresario hotelero Florencio Aldrey Iglesias, cabeza de la Asociación de Festivales Marplatenses, agasajó a la prensa con pizza y champagne, y aprovechó para recordarle públicamente al director del INCAA, José Miguel Onaindia, que «el próximo año, quienquiera que organice este festival, recuerde poner a algunos marplatenses en su equipo». Media hora más tarde, Marta Bianchi, cabeza de La Mujer y el Cine, agasajaba a la prensa y las directoras presentes en Isla Shushi.


* Un día antes habían celebrado los venezolanos, en el hermoso Museo del Mar, felices de haber colocado cuatro películas en el festival, incluso una en competencia, aunque la que más llamó la atención fue otra, «Manuela Sáenz», sobre Herman Melville y la amante de Simón Bolívar. No hubo comida típica, pero sí un lindo concierto de cuatro (su guitarra tradicional). Venezuela seguirá luego con una semana de su cine en Buenos Aires.

* Los colombianos deberían festejar más, porque colocaron cinco de lo más variadas, como una versión libre de «Macbeth» llamada «Sangrador», o una comedia corta y simpática que en su país ya lleva medio millón de espectadores, «Diástole y sístole, los movimientos del corazón», y, la más comentada de todas, «La virgen de los sicarios», sangriento drama de homosexuales sobre novela de Fernando Vallejo. Su coprotagonista, Juan David Restrepo, un jovencito bajo y fornido, vino y está siendo bastante solicitado por quienes vieron la película, pero él, que es de Medellín, sólo tuvo ojos para la señora María de los Angeles Alonso, con quien se dio el gusto de cantar en una noche de farra.

* La fiesta fue en La Reforma, agradable tanguería frondicista (hay cuadros del ex presidente junto a cuadros de Gardel, por todas partes), donde se presentó un avance de «Bar El Chino», semidocumental de Daniel Burak sobre un celebrado lugar de la noche porteña, donde cualquiera canta y son todos amigos, allá en Pompeya. A juzgar por el anticipo, el film puede ser un golazo, incluso con mercado externo: los colombianos aseguraron que entre Antioquía y Medellín la cinta podría hacer fácilmente 300.000 espectadores. «Allá el tango gusta más que acá», confirmaron.

* De lo visto últimamente en las muestras paralelas, vale la pena anotar una obra impecable del maestro Claude Chabrol, «Merci pour le chocolat», que viene con veneno; la última del peruano Francisco Lombardi, «Tinta roja»; una de samurais, «Dora Heita», del venerable Kon Ichikawa (85 años), sobre un viejo guión de Akira Kurosawa y otros grandes japoneses; la última del polaco Andrzej Wajda, «Pan Tadeusz», ambientada en las guerras napoleónicas (aunque por ahí pasa una cigüeña con el anillo de control ecológico en la pata), y un road-movie del argentino Rodrigo Furth, «Tocá para mí», que gustó especialmente porque no es pretencioso.

* También debe consignarse el homenaje en memoria de Bárbara Mujica (el martes hubiera sido su cumpleaños), con la presencia de sus hijos y amigos, a sala prácticamente llena, un acto sencillo y emotivo. La verdad, estos actos de homenaje a figuras del cine nacional son casi un festival aparte. Lo interesante es que además de su público natural, concurren unos cuantos invitados extranjeros (ecos de cuando teníamos una industria cinematográfica).

* Ayer la competencia tuvo un día lésbico-gay: «Las sirvientas asesinas», que además agrega incesto; «Lost and Delirius» (chicas de un internado canadiense), y «El manuscrito del príncipe», sobre Lampedusa, la escritura de «Il gattopardo», y un par de alumnos. Las películas (de, respectivamente, Jean-Pierre Denis, Léa Pool y Roberto Andó) tenían su nivel, aunque igual trascendió una boutade del presidente del jurado, José Luis Borau: «El jurado debe ver las películas enteras. ¿Si alguna vez, en lo que va del festival, tuve ganas de irme a los diez minutos de empezada una de ellas? Yo no digo que en algún momento de mi vida no haya tenido esa tentación, pero si me levanto yo, va a ser terrible, porque me van a seguir todos».

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