El rating de«Primicias» es cada vez más bajo, lo que si bien no siempre quiere decir quefalte calidad en el producto, en este caso los números podrían ser directamenteproporcionales al programa: mide un promedio de 10.9 cuando había arrancado concasi 20 puntos. Es más, «Campeones», que ya atraviesa su segundo año deemisión, logró mantenerse entre los programas más vistos de la televisiónmientras que «Primicias» cayó abruptamente en el mismo momento en que cambió auno de sus guionistas y nunca logró recuperarse. En este momento abundan en lahistoria los embarazos y los problemas con hijos, es decir, se ha descuidado,casi olvidado, la línea central de la serie que se refería a la vida interna delos medios. A «Buenos vecinos» («Telefé»), en cambio, le sigue yendo bienen números (mide un promedio de 19 puntos según IBOPE), pero sus contenidoscarecen de la seducción inicial. Los guionistas parecen estar construir loscapítulos según una rutinaria lógica de intercalar escenas de pelea y de sexo.Mucha lucha, grito y escándalo, e inmediatamente la contrapartida con FacundoArana, a quien le tocó protagonizar varias historias con mujeres que fuerondesfilando por el programa. Pero, a diferencia de lo que ocurrió con NicolásRepetto en «Sábado Bus», el anuncio de la ida de Moria Casán no provocódisminución de encendido. Siempre según IBOPE, claro. En «Luna salvaje» («Telefé») se dio el caso de una historiasólida que fue aceptada rápidamente por el público del mediodía al que vadirigida. La novela que se emite hace poco más de un mes y que reúne a GabrielCorrado, Millie Stegmann y Carina Zampini, parte de una buena idea sobre la quese entreteje el resto de las subtramas. La idea central combina tradicióntelenovelesca (la búsqueda de un heredero en una familia) con temas másmodernos (los vientres de alquiler). Aquí también hay problemas con hijos, perosegún una coherencia de género. Los personajes son creíbles y los diálogos nodesentonan. «Luna salvaje» es una novela que por su corto período en el aire yapudo cosechar su buen espectro de televidentes (mide un promedio de 14 puntos). Gusta el unitario «Tiempo final»(«Telefé», jueves a las 23) con historias que transcurren en tiempo real. En elúltimo capítulo se vio una rara mezcla de humor negro con suspenso, realmentebuena y original. La historia era la de un suicida (Gustavo Garzón) a quieninterrumpen permanentemente en su intento de colgarse en el living. Por suformato y diseño, recuerda aquella vieja serie de Narciso Ibáñez Serrador,«Historias para no dormir».
7 de noviembre 2000 - 00:00
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