Susana Giménez celebró el martes los 15 años de su programa junto a una larga y ecléctica lista de invitados a los que sentó alrededor de una mesa, bajo aclaración expresa de que no estaba tratando de imitar los almuerzos de Mirtha Legrand. Estuvieron Elisa Carrió, Carlos Calvo, China Zorrilla, Amadeo Carrizo, Soledad Silveyra, Mariano Grondona, «la Mona» Jiménez y Karina Mazzocco, entre otros, varios de los cuales padecieron -riendo con cierta sobreactuación, naturalmente-la filosa lengua de la «Mamá Cora» de Antonio Gasalla, incluyendo a la anfitriona. «¿Qué? ¿Comen como con la Legrand acá?», disparó la anciana para empezar. Después se sorprendió de que Susana haya logrado «juntar de nuevo a Macri con la Palmiero» (sentado justo al lado de Flavia Palmiero estaba en realidad Mauricio Macri). «¡Pero no!, éste es el hijo», exclamó Susana y Mamá Cora remató: «Sí, acá sólo falta el Espíritu Santo».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tras bromear sobre la edad de Susana Giménez, Gasalla dirigió su siguiente dardo a Soledad Silveyra: «Cómo le están dando por eso de 'Gran Hermano' a ella que trabaja desde chiquitita. Ahora está haciendo esa mierda porque algo tiene que hacer...». Cuando vio la zozobra dibujarse en el rostro de la conductora, recordó: «Ah, cierto que ése es un programa de este canal».
Una sonrojada Elisa Carrió recibió estoicamente lo suyo: «A 'Lilita' Carrió la conozco, la veo siempre en la televisión; no se pinta, no se tiñe el pelo, no se baña, nada». Y después un pedido: «Si llega a presidente, no haga como los otros: uno bailaba árabe y éste duerme y duerme. A éste que está ahora hay que cambiarle la medicación». Ahí nomás se dirigió a Grondona con algo que en principio pareció un elogio: «Habla idiomas, es profesor, enseñó en Norteamérica, él tendría que ser presidente». Al aludido se le atragantó su «¡no, por favor!», cuando Mamá Cora completaba: «El tenía plata de antes; a los que tienen plata no les interesa la política». «¿Hay que ser pobre para ser político?», quiso saber Susana. «No, hay que ser vivo», fue la respuesta. En «Peor es nada», a la misma hora, Jorge Guinzburg hacía un reportaje que sonó a reivindicatorio al secretario de Cultura, Darío Lopérfido, que lucía exageradamente «distendido». Primero Guinzburg le preguntó si había sido bailarín clásico, si era cierto que se había enojado porque lo quisieron fotografiar tomando un licuado de banana con leche y si había trabajado en «Utilísima». Todo fue respondido prolijamente y hasta con aclaración de que el día del licuado, en realidad el problema era que «una persona -que Guinzburg identificó como Marina Wollman con la venia correspondiente de su entrevistado-estaba escondida dentro de mi coche».
«Pero ¿vos estás saliendo con Marina Wollman?», preguntó entonces Guinzburg. «Yo no hablo de mi vida», fue la contradictoria contestación del funcionario. «Pero vos no perdonás una», le dijo el conductor. «Yo no entiendo, o yo no perdono una o soy gay», se quejó Lopérfido. «A mí me parece que dicen que sos gay porque les da envidia que vos no perdonás una», concluyó amistosamente Guinzburg. También se habló de la pérdida de poder de Lopérfido en el gobierno («no perdí poder, perdí áreas de influencia»), pero el costado político fue lo menos importante de la charla. El mismo martes, bajo el sugerente título «La mujer», el inefable Luis Majul llevó a Zulema Yoma (Zulemita acompañó a su madre fuera de cámara) a su programa continuando con su ya ridícula campaña anticasamiento Menem-Bolocco. Huelga decir que Zulema -cuyo dolor de madre no se discute- usó el programa para seguir acusando sin pruebas al ex presidente y a todo su entorno, mientras Majul creía usarla a ella que todo el tiempo lo llamó «hijo», dicho sea de paso. Lo peor ocurrió, sin embargo, en una mesa integrada por los periodistas Pablo Sirvén y Carlos Polimeni de «Página/12» y el publicista Gabriel Dreyfus, para juzgar la nueva etapa de Marcelo Tinelli. «Hasta hace poco era acusado de pasatista y ahora se ha convertido en el hombre más crítico de la televisión», arrancó Majul con tono perspicaz, al tiempo que se mostraba un compilado de lo mejor de la última etapa de «El Show de Videomatch».
El chivo quedó expuesto cuando Polimeni -enojado porque ahí se estaba diciendo que lo que sale en un programa de Tinelli tiene más peso que una nota de Horacio Verbitsky-le dijo: «Bueno, vos estás por trabajar en una radio de Tinelli». «Eso no me impide hacer esto», retrucó Majul. «Eso» que estaba haciendo, no obstante, terminó de quedar claro cuando Majul redondeó diciendo con prístina claridad: «Lo haga por el rating, lo haga por lo que lo haga, yo creo que Marcelo Tinelli está muy cerca de la gente». No por nada, cierra siempre «La cornisa» diciéndoles a los televidentes que no crean en nada de lo que le dicen, «ni siquiera de lo que se dice acá».
Dejá tu comentario