•El programa «Rumores» conducido por Carlos Monti y Susana Roccasalvo por «Canal 9», sobrepasó otra vez anteayer los límites del respeto y la ética periodística al tratar el caso de Eli Larrea, esposa de Héctor Larrea, internada en un neuropsiquiátrico por anorexia. Los periodistas demostraron que su conocimiento de la medicina es inexistente. Primero se preguntaron por qué estaba en un neuropsiquiátrico, sugiriendo que la mujer podía padecer otra enfermedad. Si hubieran investigado mínimamente, sabrían que la anorexia es una enfermedad grave que muchas veces lleva a la muerte y la origina un desequilibrio de la mente. No hay nutricionista en el mundo que pueda lograr que un anoréxico se alimente si éste no supera la enfermedad. Superar la anorexia lleva años.
•No conformes con sus opiniones, llevaron al piso a una mujer que había sido compañera de cuarto y estuvo internada por depresión. Comentó que Eli extrañaba a sus hijas y a su marido. Inmediata pregunta entre ellos de lo extraño de que no la fueran a visitar. Parte del tratamiento al principio, es el aislamiento del paciente para detectar las causas de su enfermedad. La visita de sus familiares puede afectarla aún más. Pero los inefables conductores de «Rumores» decidieron seguir con su vocación periodística y mandaron a la ex compañera de internación de Eli a ver a Héctor Larrea con una cámara oculta. La mujer le dijo a Larrea quién era y que Eli pedía que la visiten. «¿Sabe que pasa? Tiene prohibida las visitas», respondió molesto el conductor. Larrea padece cáncer, tiene un alto grado de depresión igual que sus hijas por esta enfermedad, que ahora se agravó por la situación de su esposa. Si le faltaban motivos para sufrir al conductor de radio y TV, Monti y Roccasalvo le agregaron otro. Penoso. Forzosamente, el tema tuvo que ser retomado por «Intrusos». Ayer estuvieron las hijas y Larrea debió salir telefónicamente desde la clínica.
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•Decepcionó el sistema implementado por el nuevo programa de «Canal 9» «Fútbol no pares» para «mostrar» los goles de la fecha. Al no poder emitir las imágenes reales, debido a que «Fútbol de primera» posee la exclusividad, el programa, conducido por Enrique Sacco, utilizó un sistema computarizado para reconstruir los goles en pantalla. Si bien el televidente puede hacerse una idea sobre cómo fueron las jugadas, el resultado termina siendo bastante ridículo. Alguien comentó: «Es como ver una película erótica con muñecos inflables».
•«Tumberos» sigue con buen rating en «América». Anteanoche midió 17.5 (apenas dos puntos menos que en su programa inaugural). La historia empieza a definirse, algunas veces con escenas bien delineadas, otras con un exceso de efectismo. Es verdad que en la cárcel nadie habla como Shakespeare, pero hay una cierta delectación, a veces sobrante, en el empleo del vocabulario (como la escena en que la mujer policía tiene que registrar a la visitante), y, más allá de lo simbólico, el aplastamiento de la cabeza de la paloma fue demasiado. Pero en su conjunto, indudablemente, la serie vale.
•Aburren las andanzas de los nuevos reclusos de «Gran hermano» (una se declaró ex prostituta, otro homosexual, etc.). Lo mismo de siempre. Ahora se habla de la nueva Tamara o el nuevo Gastón, como si aquellos fuesen modelos inolvidables. Pero los programadores de Telefé (cambiaron la película del domingo por un especial de GH) y los semiólogos del debate que comanda Badía sí parecen sorprendidos: entre los nuevos notables se cuenta Luisa Delfino, quien se expidió cual psicoanalista sobre los temores y deseos ocultos en los participantes.Ahora, en lugar de «Te escucho», es «Te veo». En DirecTV, además, sale por cuatro canales, para que el espectador no se pierda ni siquiera un detalle de cómo preparan un huevo duro en la cocina. Eso sí, «Europa Europa», el excelente canal de cine europeo, sigue sin estar en su grilla.
•El nuevo programa de Dolores Barreiro en «Canal 13» no es más que el reciclaje de «El rayo», que ni siquiera en su capítulo inaugural logró vencer a Guillermo Francella en «Telefé» (11.1 de Barreiro contra 15.4 del cómico). Aunque la modelo anunciaba que tras años de experiencia había aprendido a mantener una entrevista prolongada, sin necesidad de la furiosa edición, por ahora no lo pudo demostrar: el entrevistado era el galán de moda Mariano Martínez.
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