4 de diciembre 2001 - 00:00

Avatares de radio y TV

Hace tiempo que no le queda bien al empresario Mario Pergolini seguir jugando al rebelde, y apoyar a sus oyentes adolescentes (el único público que lo sigue) cuando lo llaman para predicar la revolución o «quemar la Casa Rosada». El empresario Pergolini, que tiene graves problemas financieros con su productora «Cuatro cabezas», sigue al frente del mismo ciclo radial donde le da más aire a los oyentes que al resto de los animadores, y donde casi todo es un show de petardismo. Así, el conductor de «Cuál es» sigue jugando en la radio al antisistema pero no deja de preguntarse cómo facturar más: planea salvar el año con las dos funciones especiales que hará «Caiga quien caiga» en el teatro, cuyos derechos de televisación ya le vendió a «Canal 13». También le molesta al productor de «El bar II» que a otro reality show le vaya bien: no dejó de pegar alaridos mientras pasaban uno de los hits de «Bandana» y se burlaba de «Popstars» mientras intentaba publicitar su ciclo.

El paquete de medidas de Economía fue, naturalmente, uno de los temas con mayor espacio ayer en la televisión. Desde encuestas a ahorristas exasperados a editorialistas de distinto pelaje, se dijo prácticamente de todo. Pero lo más singular fue la «miniguía» de Enrique Sdrech en el programa de Santo Biasatti, sobre posibles nuevas formas de delito ahora que no se pueden extraer más de 250 pesos semanales. El veterano cronista policial prácticamente agotó las posi bles nuevas formas de asalto (rehenes en shoppings, modos de extracción de registradoras de tarjetas de débito, etc.). Desde un punto de vista, fue bueno alertar al público. Desde el otro, dio unas cuantas ideas.

El público votó en «Gran Hermano» con la misma tendencia que en la política: al menos malo y a candidatos que aparentan ser «buenos tipos», tanto que hasta pasan inadvertidos. Así, ganó el «pibe de barrio» Roberto Parra, sin conflictos ni demasiado vocabulario. La segunda elegida fue Silvina Luna, quien al menos encarnó un personaje con alguna transformación entre el principio y el final del programa, cambio que no obedece sólo a una mutación física: además de haber engordado 15 kilos durante el encierro, la modelo demostró actitudes de compañerismo que el público parece haber valorado.

El domingo Telefé ofreció el primer programa que integra la maratón de ciclos especiales que saturarán durante dos semanas y concluirá con el encierro, durante cuatro días, de varios de los integrantes del primer «Gran hermano» y su secuela. Bautizado «Gran hermano, el día después» y conducido por el inefable Juan Alberto Badía, los participantes se reunieron para encarar su nuevo trabajo: desfilar por programas de Telefé, contar anécdotas, protagonizar musicales y sketches.

El fin de semana que pasó también fue culminante para otro reality show. «Bandana», el grupo que salió de «Popstars», ofreció a miles de fans nada menos cinco funciones a lleno en el teatro Gran Rex. Las nuevas cantantes y bailarinas pop fueron ovacionadas por su público (chicas que, como ellas antes de ser famosas, sueñan con ser Britney Spears o una de las «Spice Girls»). El espectáculo abrió con una pantalla gigante mostrando a las miles de chicas que participaron del casting en Ferro, como para afianzar la identificación que convoca a un las fans a escuchar a cinco jovencitas con algo de gracia y buena voz.

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