El disparo que se realizó un hombre en cámara sacudió ayer la transmisión regular de Crónica TV. El hombre, de alrededor de 40 años y que dijo llamarse Víctor Hugo, se había atrincherado a las 16.30 en el hall del canal (Riobamba 280) y desde ese momento amenazó con suicidarse porque su mujer lo había abandonado. Estuvo casi dos horas con un revólver en la boca mientras dialogaba con un policía y un familiar ante las cámaras. El disparo, un tiro que entró por la boca y que se alojó en el pómulo izquierdo, aparentemente se produjo de manera accidental.
Con lentes negros y vestido con camisa a cuadros, pantalón de jean y zapatos negros, el hombre en ningún momento retiró el revolver de su boca, mientras hablaba con una periodista del canal que en todo momento intentó disuadirlo para que le entregara el arma a la policía. El disparo tuvo un tremendo impacto al verse de manera directa. Al cierre de esta edición, el hombre permanecía estable aunque en condición crítica en el hospital Penna.
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La muerte en cámara, un hecho fuertemente controvertido, registra unos pocos antecedentes en la pantalla local (internacionalmente hubo casos más numerosos). En los años '80, aunque no se trató de un suicidio, un hombre murió en cámara en el viejo «Canal 9»: cuando participaba de un entretenimiento en «Feliz domingo» sufrió un infarto. La repetición de ese momento le provocó algunos dolores de cabeza a la dirección del canal.
En diciembre del año pasado, Matías Bello (de 26 años), que padecía HIV y estaba desempleado, se mató en el sillón del intendente de Tandil ante una gran cantidad de periodistas y funcionarios. El joven había amenazado con dispararse un tiro en la boca en cámara y llamó a una «conferencia de prensa». Sin embargo, por televisión se editó el instante del suicidio, y sólo se vieron los momentos anteriores e inmediatamente previos al disparo.
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