Patricia Narváez «¡Niní está viva!» (Bs.As., Sudamericana, 2003. 313 págs.)
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E l pasado 1º de junio se cumplieron 100 años del nacimiento de Niní Marshall, lo que dio pie a una interminable serie de homenajes y megamuestras donde se exhibieron sus films, su vestuario original y demás elementos de su universo artístico. Marina Esther Traveso -tal su verdadero nombre-fue una artista excepcional y una mujer de avanzada para su época (la primera en hacer humor con sus propios textos). Su extraordinario poder de observación dio vida a personajes tan entrañables como Catita, Cándida, Belarmina, Doña Jovita, el Mingo y doña Pola, entre muchos otros. Creó un nuevo estilo de comicidad que sirvió de modelo a las siguientes generaciones de humoristas. Niní escribió sus memorias en 1985 y a éstas se sumaron un par de biografías de distintos autores y una antología de sus libretos radiales. El libro de la periodista y asesora literaria Patricia Narváez, con la estrecha colaboración de Angelita Abregó (la hija de Niní), se propone compartir con el gran público el archivo personal de la actriz. Este valioso material inédito incluye algunos de sus guiones (para teatro y publicidad), varios textos escolares, fotos de familia, algunos de sus dibujos y caricaturas y las ingeniosas tarjetas en verso que solía enviar a sus amigos. También testimonios de diversas celebridades y hasta mensajes de salutación que le hicieron llegar varios presidentes argentinos. La recopilación reunida por Narváez permite conocer más a fondo la genealogía de sus más celebrados personajes, pero sobre todo apunta a subrayar la inmensa e inagotable creatividad de Niní y su natural vena cómica que también cultivó en su vida privada. Su chispeante sentido del humor no la abandonó nunca, tampoco sus personajes, a los que -ya retirada de la actuación-siguió dedicando albumes de recuerdo como si se tratara de seres vivos. Se incluye una desopilante carta de Niní dirigida a su admirado Julio Bocca (la última carta que escribió a sus 92 años). En ella le agradece el envío de una escultura en peltre que reproducía el pie izquierdo del bailarín: «Me impresionó mucho tu pie, y no te digo tu soberbio dedo gordo» comenta la actriz con su habitual irreverencia y a continuación reproduce una divertida oda sobre el tema, escrita a la manera de Catalina Pizzafrola alias «Catita». Un libro destinado a los fans de la genial humorista, que como Pessoa era un baúl de personajes, a la que muestra en su grandeza y humanidad, tanto en el escenario como en su vida privada.
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