16 de enero 2001 - 00:00
Bedel investiga la relación del hombre con lo absoluto
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La obra de Jacques Bedel.
Bedel comenzó haciendo proyecciones múltiples de sombras en color, pero su preocupación no consistía en crear cajas con pantallas sino un objeto que reflejara sombras y que también valiese por sí mismo cuando ce-saran las proyecciones. En París, empieza a investigar con espejos planos y acrílicos para obtener imágenes superpuestas multiplicadas. El espejo, al reflejar su entorno, capta y transmite el movimiento.
Bedel encierra sus formas en libros o las libera en los cubos. Su actividad podría ser clasificada como una metaescultura: un lenguaje escultórico acerca de otro, un mismo discurso espacial contenido en diferentes formas, sean éstas libros o cubos.
En 1992, inicia la serie de Rollos que presenta actualmente en la I Bienal Internacional de Arte de Buenos Aires, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Desde entonces, viene recobrando el logos divino escrito por los hombres. Se interna en el Apocalipsis de Juan, escrito en la isla griega de Patmos, hacia el año 95 de nuestra era.
Suele considerarse que su autor es el Evangelista, pero varios historiadores y teólogos han sostenido en los últimos tiempos, con sensato juicio, que el Apocalipsis no fue obra del apóstol sino de alguno de sus discípulos. En estas creaciones de Bedel, como en las anteriores, no hay misticismo ni fin teológico, sino interés en la interminable empresa del ser humano por saber de sí y de su destino. El hombre, para Bedel, es el espíritu del hombre en todo tiempo y lugar.
Juan fue desterrado a Patmos en virtud de las violentas persecuciones contra la naciente Igle-Bedel, que alude al fin de los tiempos señalado por el Libro de Juan y al nuevo milenio, ha elaborado una revelación de la revelación: sus citas sólo se hacen visibles a la luz, que es lo que Yahvé crea el primer día (Génesis, I,3).
Otra serie de rollos es Ignis (Fuego), para cuya realización parte de los gráficos que indican la onda de emisión de la gran llamarada y la intensidad de la energía, cuando el laboratorio espacial norteamericano Skylab registró una poderosa explosión solar. Los registros de actualidad tomados por el Skylab le sirven para investigar el futuro. De un futuro anunciado en el ayer de las cosmogonías, las religiones y el pensamiento filosófico. Así, recodifica las experiencias rutinarias del Skylab I en virtualidades trascendentales, que, sin embargo, se cuentan en las investigaciones y estimaciones técnicas.
Los doce rollos de Ignis se ubican en la misma línea conceptual que los de la serie Verbum. Si en esas obras recomponía el largo, interminable diálogo entre el hombre y lo Absoluto, en Ignis deduce y sugiere las formas extremas que podría llegar a investir lo Absoluto en su relación con el hombre.
En la Bienal, presenta además una columna hueca, El Manantial, que incluye la inscripción de un texto hallado en Persépolis (al sur de Irán), «Todo lo que nos parece bello ha sido realizado por la gracia de algún dios».




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