19 de agosto 2005 - 00:00

"Belle de jour", 40 años después

Barcelona (De La Vanguardia) - El decano de los cineastas europeos, el portugués Manoel de Oliveira, que el próximo noviembre cumplirá 97 años. A punto de abrir la sección oficial del Festival de Venecia con su último film, «Espejo mágico», rodado en parte en esa ciudad italiana y con Marisa Paredes entre los protagonistas. Oliveira, que visitó Barcelona estos días, demostró que sigue en forma y habló de la mujer, el sexo, el cine, Europa y su nueva película, y aún anunció su nuevo proyecto: «Belle toujours», continuación de «Belle de jour» aunque sin Catherine Deneuve, que lo ha rechazado, pero sí con Michel Piccoli.

«En el mundo del progreso la mujer es tenida como un objeto de placer, y el hombre, también. Todo tiene el rótulo de sexo, menos el propio acto, un ejercicio fatigante. Esto destroza a la persona. Me choca porque vengo de otra juventud, ese momento único donde uno es feliz sin saberlo»,
comentó el director de «El convento», cuya carrera comenzó con el cine mudo y, tras una interrupción entre 1942 y 1956, fue retomada y hoy filma una película anual.

Hacedor de películas que espera «que tengan sentido moral», fue en su juventud atleta o corredor de carreras, «tuve una vida muy bohemia», pero «al mismo tiempo, en los años veinte y treinta, en Oporto, una chica que no era virgen no se casaba. Había casas de prostitutas muy frecuentadas. Y estos ángeles salvaban a las chicas de buena familia, que podían casarse. Tenían un papel social muy importante. Cuando se visitaba los prostíbulos no era un asunto mecánico, sino que había una preparación, se conversaba, había afectos, y cuando iban a la cama ya se conocían. Hoy ni con las chicas de buena familia se nota este afecto, se hace todo con prisas. Ni siquiera se besaba como se besa ahora. Me incomoda mucho que en films históricos se besen como si fuese hoy».

Habló también de la Europa de hoy:, una Europa amenazada por el terror: «Es como las cruzadas, pero al revés.Ven que Europa sufre una pérdida de valores y hallan un pretexto para reafirmarse. Pero me pregunto, si los musulmanes tomaran el poder, ¿qué harían con el petróleo? ¿Lo usarían o nos llevarían a una edad de tinieblas?».

Cuando le preguntan por una definición de «Espejo mágico», la película que lleva a Venecia, y que es la segunda parte de una trilogía iniciada con «El principio de la incertidumbre», sonríe: «Es largo y aburrido», ironizando sobre la morosidad y el metraje que suele caracterizar a sus películas. «Habla sobre la condición humana y su aspecto religioso. Pensé que dada la tradición española, con santa Teresa de Avila, la monja debía serlo».

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