Moscú (EFE)- Entre grandes expectativas y un sonado escándalo, el Bolshoi de Moscú estrenó la ópera «Los hijos de Rosenthal», con libreto del polémico escritor ruso Vladímir Sorókin, tildado de «pornográfico» por el Parlamento. La mayoría ultrapatriótica de los diputados de la Rusia de Vladímir Putin amenazó con despedir a la cúpula directiva del Bolshoi por escenificar la obra de uno de los más controvertidos escritores modernos rusos, el «pornógrafo» Sorókin. El director del teatro, Gueorgui Ixánov, el compositor Leonid Desiátnikov y el director de escena Eymuntas Niakroshus estarían brindando con champán por la campaña publicitaria, que sin los «puristas», ni pagando conseguirían para promocionar la primera ópera moderna que el Bolshoi se permite encargar en varios años.
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Es la historia de Alex Rosenthal, un científico alemán que en la década del '30 descubre la clonación, pero, perseguido por los nazis, huye a la Unión Soviética de Stalin, llegando a ser su consentido, y donde, entre otros, clona a Mozart, Verdi, Tchaikovski y Wagner. Aunque entre otros delirios, en su obra abundan vagabundos, prostitutas y otros marginales Sorókin no confirmó esta vez su fama «pornográfica» -«canalla» es la palabra más grosera que emplean sus personajes-, la diputada nacionalista Irina Savelieva fue categórica: «Esto es un aquelarre». «¿Qué hace un coro de putas en la escena del Bolshoi?», se indignó. Informate más
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