Una gran expectativa se despertó en el ambiente musical con la promesa de escuchar a la gran pianista argentina Martha Argerich; de hecho, la venta de abonos avanzó aún sin saber quienes intervenían en el Festival, ni qué obras se escucharían; con la presencia de la artista mundialmente famosa se aseguraba momentos musicales valiosos. Ahora bien, cuando Martha Argerich no está en el centro muchos de los artistas que pasan por el escenario que ella generosamente cedió para que aprovechen la oportunidad, merecen el olvido, empezando por los ganadores de su apurado e improvisado Concurso Internacional, que también tuvieron su participación.
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Por caso, los cuatro cantantes y los dos pianistas que hicieron los «Valses de amor» Op. 52 de Johannes Brahms, independientemente de sus valores individuales, como «ensamble» fue insufrible. O el inaudible e insulso clarinetista que tocó en la Obertura Op. 34 de Serguei Prokofiev, junto al buen pianista Alexis Golovin y el excelente « Cuarteto Vivace», ascendente y valioso conjunto local. Tampoco las orquestas rindieron, enteradas a último momento qué concierto tenían que acompañar.
De manera que, como afirmamos al principio de esta reseña, los mejores momentos se deben a la misma Martha Argerich, protagonista junto al legendario y vital Gyorgy Sandor (91 años) intérpretes de una magistral interpretación de la Sonata para dos pianos y percusión de Bela Bartok, con los argentinos Angel Frette y Arturo Vergara como valiosos partenaires. O Argerich con Darío Ntaca en la Suite Op. 5 de Serguei Rachmaninoff, exhalando ambos poesía musical en el movimiento «Lágrimas» y aleccionadora vitalidad y coherencia en «Pascua Rusa», que debieron repetir ante la euforia del público.
Al otro día se repitió la hazaña, esta vez junto a «la María Callas del piano» (como le dicen a Argerich en Italia) junto a Alexis Golovin en la Suite N° 2, tambien de Serguei Rachmaninoff. No fueron tan fascinantes las piezas de «Cenicienta» de Prokofiev que la estrella tocó con Alexander Gurnig.
Loable esfuerzo de la Fundación Teatro Colón y sus auspiciantes, pero en el futuro deberán analizarse los kilates de los participantes en el Festival y dar más calidad que cantidad, evitando la sobredosis y no tener los oídos fatigados cuando se produce la esperada aparición de la sublime Martha Argerich para acceder a expresiones musicales de primera categoría.
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