28 de junio 2001 - 00:00

Brillante comedia de Alex de la Iglesia

Carmen Maura.
Carmen Maura.
«La comunidad» (España, 2000. Habl. en español.) Dir.: A. de la Iglesia. Int.: C. Maura, J. Bonilla, E. Fernández Caba, S. Gracia, T. Pavez.

La mejor escena de «El día de la bestia», la película que convirtió a Alex de la Iglesia en uno de los directores esenciales del cine español actual, transcurría en un departamento: el tono de comedia negra se convertía en auténtico terror cuando una presencia diabólica se materializaba en el living de un típico piso de Madrid.

En «La comunidad» no hay elementos sobrenaturales, pero sí reaparecen los mismos climas, e incluso decorados similares a los de «El día...», sólo que sintetizados en un solo lugar: el decadente edificio de departamentos que esconde una fortuna en efectivo, pero lamentablemente ligada a una conspiración homicida.

«La comunidad» es una película cargada de citas cinéfilas, pero en lo profundo de sus raíces hay tres películas de Roman Polanski: «El inquilino», «El bebé de Rosemary» y «Repulsión». La misma visión paranoica del mundo que recorría cada uno de estos clásicos es retomada con una sobredosis de humor negro por Alex de la Iglesia, que no duda un instante en burlarse de éstos y otros clásicos a los que rinde culto con una mezcla muy particular de respeto e ironía.

Cuando un relámpago agrega tensión a la confesión de un administrador de departamentos homicida, simultáneamente se está burlando de «Festín Diabólico» de Hitchcock y de «El Detective» («Sleuth») de Joseph Mankiewicz, además de aportar uno de los pocos momentos siniestros de la historia del cine que involucran un empate entre equipos de fútbol como la Real Sociedad y el Sporting.

A diferencia de esa gran mayoría de films españoles que insisten en hablar de la libertad perdida en décadas pasadas, «La comunidad» prefiere insinuar una metáfora sobre la libertad que se pierde ahora mismo. Carmen Maura, brillante como nunca, encarna a la agente de una empresa inmobiliaria que por casualidad encuentra una fortuna que puede convertirla en nueva rica o nueva víctima del complot criminal que obsesiona a los vecinos del edificio.

Igual que
«El verdugo» de Berlanga, «La Comunidad» logra arrancar carcajadas, sin darle tiempo al espectador para que asimile los detalles más oscuros del gag. Como en «El mundo está loco, loco, loco» de Stanley Kramer, el retrato social más crítico y oscuro no desactiva la eficacia de los chistes, ni el vértigo provocado por algunas de las secuencias de acción y suspenso más imaginativas y logradas en la historia del cine hispanoparlante -y curiosamente construidas de un modo similar a las del desenlace de aquella comedia de la era del Cinerama que unía a Spencer Tracy y Los Tres Chiflados-.

Aún sabiendo que estas referencias no son la mejor manera de ser aceptado por el rígido establishment español,
Alex de la Iglesia de todas maneras hizo lo que hacía falta para que «La comunidad» termine siendo uno de esos infrecuentes films de éxito masivo que terminan perdurando como obra de culto.

Dejá tu comentario

Te puede interesar