¿Cancelar a Jane Austen, esclavista del té de las cinco?

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La Casa Museo de Jane Austen (1775-1817), dedicada a la vida y obra de la autora británica famosa por su novela “Orgullo y prejuicio”, anunció que abrirá una discusión sobre su relación con la explotación colonial, lo que generó una polémica entre sus fans y algunos representantes de la cultura inglesa. El museo, inaugurado en 1949 y ubicado en Chawton, Hampshire, alberga ediciones especiales de sus obras, la mesa de trabajo, cartas y joyas de Austen, quien vivió allí sus últimos años de vida y donde escribió, entre otras novelas, “Mansfield Park”.

Los vínculos de la escritora con el comercio de esclavos surgen de su padre, George Austen, rector de una parroquia de Hampshire que en un momento fue administrador de una plantación de azúcar en África. El museo quiere buscar conexiones potenciales con la esclavitud a través del uso de azúcar en su té y el uso de ropa de algodón, que según los expertos son todos “productos del imperio” traídos a Gran Bretaña desde las colonias africanas.

“Austen vivió durante la era de la esclavitud y la abolición por parte de Gran Bretaña de la trata de esclavos en el Atlántico en 1807. Nuestros visitantes nos preguntan cada vez más sobre esto y, por lo tanto, es apropiado que compartamos la información y la investigación que existe sobre sus conexiones con la esclavitud y su mención en sus novelas“, dijo Lizzie Dunford, directora del museo. “Nunca hemos tenido la intención de interrogar a Austen, sus personajes o sus lectores por beber té”, afirmó Dunford, según consigna el periódico inglés The Guardian.

Esta decisión se da luego de la ola de protestas del Black Lives Matter, provocadas por el asesinato de George Floyd en Minneapolis el año pasado, movimiento que se extendió rápidamente a Gran Bretaña, donde varias organizaciones históricas comenzaron a analizar los vínculos con la esclavitud y el racismo. Los planes del museo generaron una ola de reacciones violentas entre los fanáticos de Austen en las redes sociales. El museo no recibe financiación pública regular, sino que depende de visitantes y simpatizantes, y el año pasado fue amenazado con el cierre debido a las presiones financieras y lanzó un pedido solidario para recaudar 75.000 libras.

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