E n uno de los enroques de casting más improbables del Hollywood reciente, Quentin Tarantino aceptó de buen grado la salida de Warren Beatty de su último proyecto, «Kill Bill», y suplantó al actor de «Bonnie & Clyde» con una figura de culto pero de mucho menos peso en la taquilla: David Carradine.
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La nueva película de Tarantino es otro policial ultraviolento al mejor estilo del cine de super-acción de Hong Kong. Según el argumento original del mismo Tarantino (cuyos derechos como novela acaba de vender, marcando su debut como autor literario) Uma Thurman es una asesina de la mafia que, luego de salir de un largo coma, tras una masacre derivada de un golpe mal ejecutado justo el día de su boda, vuelve en sí dispuesta a vengarse de sus viejos secuaces a cualquier precio.
Cuando la actriz de «Tiempos Violentos» anunció un embarazo que demoraría la producción de Miramax, Tarantino tuvo los primeros encontronazos con Beatty. El divo no quería supeditar su intervención a ningún asunto personal de la primera actriz, y le sugirió a Tarantino otros nombres para reemplazarla, especialmente los de Winona Ryder y Gwyneth Paltrow. Tarantino decidió no dar cabida al pedido de Beatty, quien finalmente aceptó esperar a que Uma Thurman dé a luz a su segundo hijo.
Sin embargo, cuando la actriz, ya recuperada, estaba lista para dar patadas voladoras de kung fu, Beatty decidió apartarse de «Kill Bill», diciendo que lo que en principio era un papel importante pero sin muchas escenas, había crecido demasiado en el guión de Tarantino y que entonces el rodaje le impedía cumplir con otros compromisos.
El episodio mereció hace un importante titular de la revista especializada «Hollywood Reporter», «Beatty fuera del Bill de Tarantino», con una breve declaración del actor asegurando que «Realmente quiero trabajar con Quentin, y el guión es excelente, pero mi personaje creció demasiado y el cronograma de rodaje y las locaciones no me permiten participar». El mismo artículo aclara las inmediatas negociaciones de Quentin Tarantino para darle el papel a Carradine, el recordado experto en artes marciales de la serie «Kung Fu», y todo un ícono del cine independiente gracias a trabajos en films de Martin Scorsese como «Pasajeros profesionales» y «Calles Peligrosas», prestigiosos films europeos como «El huevo de la serpiente» de Ingmar Bergman y producciones de Roger Corman como «Carrera de la muerte del año 2000» o la menos famosa película de ciencia ficción rodada en la Argentina «El guerrero y la hechicera».
Justamente Gayle Max, esposa de Carradine y su acompañante en aquella larga estadía en la Argentina de 1983, es la persona citada por el «Hollywood Reporter» como manager del hijo del legendario actor de carácter de tantos clásicos de John Ford, John Carradine.
A diferencia de Beatty, que como tantos astros de Hollywood es representado por grandes agencias, Carradine hace rato que está fuera del Olimpo de celebridades hollywoodenses, por lo que para su carrera la participación en este nuevo proyecto de Tarantino puede llegar a ser un golpe formidable, teniendo en cuenta lo que sucedió con la de John Travolta después de protagonizar «Tiempos violentos». David Carradine no es el único karateca eclipsado revivido gracias a «Kill Bill»: el mítico Sonny Chiba, el más salvaje de los expertos en artes marciales del cine de super acción de los '70 filmado en Oriente, reaparecerá en esta película en la doble función de coreógrafo de algunas escenas de «samurai action» y villano de reparto. Chiba llegó a protagonizar la película japonesa más costosa de su época, el clásico de cine catástrofe «Tidal Wave», pero es conocido sobre todo por su saga de películas de karate «Peleador Callejero», en las que el antihéroe arrancaba órganos enteros (inluyendo testículos) a sus enemigos con sus brutales golpes mortales.
Justamente la relación entre Chiba y Tarantino nació cuando a mediados de los '90 el realizador de «Perros de la calle» auspició personalmente el relanzamiento estadounidense de los films de la serie de «Peleador callejero».
Para que sus escenas no tengan nada que envidiarle a los films que homenajea, Tarantino también convocó en «Kill Bill» al prestigioso experto Woo Ping Yuen, que dio su toque personal a las peleas de la exitosa «El tigre y el dragón». Pero en cuanto a leyendas orientales la cosa no termina ahí: Uma Thurman, bien diferenciada de sus coprotagonistas Lucy Liu (vista también en «El tigre y el dragón») y Daryl Hannah, tendrá el privilegio de lucir el mismo traje que vistió Bruce Lee en «El Juego de la Muerte».
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