Cautivó la exquisita Adriana Calcanhotto

Espectáculos

Presentación de «Maré». Adriana Calcanhotto (voz, guitarras, cello). Con B. Medina (teclados), A. Continentito (bajo, guitarras), R.l Rocha (batería, percusión) y D. Lancellotti (batería, percusión, set electrónico). (Teatro Gran Rex; 10/5.)

De una camada de artistas entre los treinta y los cuarenta años está llegando una muy saludable renovación de la música de Brasil. Se trata de una serie de músicos, compositores, cantantes, que han sido atravesados por el samba y la bossa nova y las referencias de nombres ilustres (Caetano Veloso, Chico Buarque, Gilberto Gil, Joao Gilberto, Jobim, Milton Nascimento, etc.), pero también por el rock, la electrónica y los modernos conceptos del espectáculo. Y que además se permiten romper con la hegemonía de la música de la costa más difundida y mirar hacia el interior del país.

En ese cuadro de honor están Arnaldo Antúnes, Kassin, Moreno Veloso, Domenico Lancellotti, Marisa Monte y, por supuesto, la exquisita Adriana Calcanhotto, que ha vuelto a presentarse en Buenos Aires.

Esta vez, Calcanhotto vino a presentar su nuevo álbum «Maré», que es, además, el segundo de una trilogía acuática que había comenzado con «Maritmo» en 1998.
Cuestiones de costos, habían hecho que sus anteriores conciertos argentinos fueran solamente con su guitarra. Ahora, más consolidada como artista en nuestro país y con garantía de buena convocatoria, llegó con una banda -de formación extraña, compleja y muy interesante en su tímbrica, muy trabajada en los arreglos- con la que entregó un concierto impecable.

La cantante hizo todo bien. Interpretó buena parte de su último disco, en el que hay muchas canciones que tienen destino de clásicos como «Três», «Teu nome máis secreto», «Mulhjer sem razao», «Porto Alegre», «Um dia desses» (de Kassin y Torquato Neto.

Volvió sobre algunas muy buenas composiciones anteriores (las más celebradas por un público que ya se está haciendo legión), como «Mais feliz», «Vai saber?», «Esquadros», «Vambora», «Maresia». Estrenó la excelente «Poética do eremita», que según dijo: «la verdad es que no sé por qué no la incluí en el disco». Reiteró su versión acústica, sola con su guitarra, de la española «Resistiré», la única que cantó en castellano.

Sobre ese repertorio que no tiene desperdicio, Adriana Calcanhotto y sus músicos jugaron con los timbres, exprimieron ingeniosamente las posibilidades de los instrumentos electrónicos, combinaron esos sonidos con lo acústico de la percusión y las guitarras de caja, bordearon el «ruidismo», mezclaron de diversas maneras una conformación del grupo que está fuera de toda convención. Y como si fuera poco, Calcanhotto es estupenda cuando canta, con una voz dulce que nunca es melosa, y muy inteligente y profesional a la hora de presentar su show.

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