4 de marzo 2005 - 00:00
Celebran con muestra los 90 años de Presas
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es también rendir homenaje a un artista de vastísima trayectoria del que no es necesario enumerar premios y memorables exposiciones individuales, colectivas y retrospectivas.
íntimamente ligada a la de «Los Cerdos», un muestrario de la falacia de los poderosos. Pero está el Presas de los «Cristos», que muestra su lado místico bajo la influencia de las lecturas de Chesterton, Teilhard de Chardin, Guardini, libros de cabecera que lo conducen en busca de Dios.
La mirada de Nora Iniesta está siempre atenta. Hurga en negocios de curiosidades, anticuarios, ferias callejeras. Busca y encuentra aquellos objetos que para el que no tiene la mirada entrenada pasan inadvertidos. Es parte de la tarea riesgosa en la que Iniesta se embarca para encontrarles la significación que, a su vez, dará sentido a su obra.
Figuritas, fichas de dominó, dados, espejitos, bandejas, en fin, sería largo enumerar la parafernalia de objetos con los que compone, con limpidez, precisión, elegancia, escenas en las que el contemplador terminará involucrándose. Porque ¿qué otra cosa son dos copas en una suerte de alabastro sobre un cuarzo a manera de bandeja, una escena en la que se supone hay dos seres que se esperan y tal vez se encuentren?. Una muñequita de porcelana sobre una bandeja, la imagen de la inocencia, plena de interrogantes sobre su futuro.
Iniesta puede convertir un posaplatos con la imagen de un club bostoniano de regatas en un sitio donde impera la nostalgia. Más que las imágenes que a veces altera, una de sus cualidades es la composición que permite entrar en el terreno de la ambigüedad y de lo lúdico. Es por eso que su obra es comunicativa. Pero no todo es juego. Iniesta se involucra con hechos dolorosos, los tres corazones negros a manera de crespones lo manifiesta claramente. Y ni hablar de su ironía cuando «la educación» aparece en forma de muñeco deteriorado.
Hay homenajes al campo, a artistas argentinos, dos pequeñas sillas que evocan al amor. En fin, una muestra elocuente para aquel que sepa mirar y se deje atrapar por la aparente candidez y simplicidad de los elementos.
Hasta el 15 de marzo en Agalma. Arte (Libertad 1389).




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