Chagall y la literatura en una excelente muestra

Espectáculos

Una importante colección de 210 obras, entre aguafuertes, aguatintas y punta seca de Marc Chagall (1887/1985) perteneciente a la Fundación Mazzota de Milán, se exhibe en el Centro Cultural Borges hasta el 5 de Marzo.

Entre las series, «Almas Muertas», realizada entre 1923-1927 y compuesta por 96 ilustraciones de 38 x 27 cm. está inspirada en la novela homónima del gran escritor ruso Nicolás Gogol por encargo de Ambroise Vollard, editor, marchand y amigo de Picasso. La novela, inconclusa, cuenta el ascenso y caída del estafador Chichikov, una amarga sátira de la vacía, inepta y corrupta sociedad rusa de la época. Las imágenes de Chagall responden a las palabras y la maestría de su dibujo retrata anecdótica y caricaturescamente a los personajes.

Se destacan «Gogol y Chagall». El primero, muerto en 1842 y Chagall, casi cien años después, aparecen reunidos, abocados a sus tareas respectivas, la escritura y la pintura, en una escena de los hechos relatados en el libro. Otro grabado, pleno de gracia, se titula «La Mesa Preparada». «¡En mi casa cuando hay cerdo, se pone en la mesa un cerdo entero, cuando hay carnero, se pone todo el carnero, si hay pato es uno entero!». Y así, una mesa burguesa a la que no le faltan los candelabros, dibujo refinado, sugerido, que apenas parece tocar el papel en estas aguafuertes, punta seca y aguatinta.

Otra serie,
«Los Siete Pecados Capitales» (1925), tratada con tono festivo y sarcástico, está integrada por obras de 42 x 56 cm., realizadas sobre textos de Jean Giradoux, Paul Morand, Pierre Mc Orlan, Axel Salmon, Max Jacob, entre otros. Chagall fue un artista único. Aunque familiarizado con las vanguardias a las que usó, se quedó al margen de ellas; en 1912 no se convirtió en Cubista; en 1919, aunque cercano a Malevich y Lissitsky no se convirtió en Suprematista y en 1924, cuando Max Ernst y Paul Eluard le propusieron adherirse al Surrealismo, se negó rotundamente. Era una manera de afirmar su identidad, ligada a su experiencia como judío en una sociedad cristiana.

Con su pintura alegórica, narrativa,
Chagall puso al artista en el centro de sus investigaciones visuales, construyó un universo pictórico contra la corriente del arte de su tiempo.

Hacia 1930
Ambroise Vollard le sugiere la ilustración de la Biblia. Las obras demuestran el deseo del artista de interpretarlas literalmente. Es opinión unánime de los expertos que estas ilustraciones son incomparables con respecto a otras de la historia del arte tanto por su independencia de la iconografía convencional como por su inmenso conocimiento de los textos bíblicos y la gran libertad respecto a la tradición. Para componer estas obras apeló a sus recuerdos de Vitebsk, su aldea natal, y los de un viaje a Palestina en 1931. Lo que da gran fuerza a esta empresa chagalliana, iniciada en los '30 y que lo ocuparía hasta gran parte de los '60 es la unión de la compleja narrativa biblica y la sencillez de su imaginería.

De esta serie destacamos
«El sacrificio de Abraham» (1931) cuya acuarela sobre papel se encuentra en el Museo Nacional Mensaje Bíblico Marc Chagall, (Niza), fundado por el artista en 1969. Otra obra, «El Paso del Mar Rojo» es anticipatoria de un óleo de 1955 en el que por su estructura remite a las obras bíblicas de El Greco y que, perteneciente al Centro Pompidou de París, está en préstamo al Museo de Niza. Un pasaje, Ezequiel II, 8, III, 3, dice: «Hijo del hombre, alimenta tu vientre y llena tus vísceras con este rollo que te doy». Lo comí y fue en mi boca como la miel». La imagen de Chagall es literal, el rollo pasa por su vientre, el rostro, en la arte inferior del cuadro muestra asombro y también temor.

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