Murió Piccoli, un gigante del cine

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Michel Piccoli murió el martes de la pasada semana en brazos de su esposa, anunció recién ayer su amigo Gilles Jacob. Alto, de temprana calvicie y cejas gruesas, voz grave y amable, y una mirada que tanto lo hacía parecer indefenso y sorprendido como lascivo y pervertido, pero nunca perverso, tenía a sus espaldas 94 años, 233 películas, series y miniseries, y la definición de monstruo sagrado del cine francés.

Parisiense, hijo de músicos, a los 9 años descubrió el teatro. A los 20, ya afirmado en las tablas, entró al cine. Los maestros de entonces le fueron dando papeles cada vez mayores. Así se lo reconoce, todavía con pelo, en clásicos de los ’50 como “French Can-Can”, “Las grandes maniobras”, “A la sombra de la guillotina”, “Las brujas de Salem”, “La bestia al acecho”, “Morir matando”.

En 1963 protagonizó “El desprecio”, con Brigitte Bardot. “Soy el único que filmó con B.B. y no ligó un solo beso en toda la película”, bromeaba. El gran público ya lo conocía, pero con esa obra empezaron a conocerlo los snobs, porque era de Godard. Después vendría “Diario de una camarera” y otras más con su amigo Luis Buñuel, “Crimen en el coche-cama” de Costa-Gavras, y otras. Llegó a filmar hasta 5 películas por año, sin dejar una sola noche de cumplir con su temporada teatral.

De tantas películas, cabe recordar especialmente “Las cosas de la vida” y otras de Claude Sautet con Romy Schneider, las dos que hizo con García Berlanga, “De tamaño natural” y “París-Tombuctú”, ambas de humorística tristeza; algunos revulsivos que cometió con Marco Ferreri, como “La gran comilona”, las piezas de absoluta madurez que compuso con el aún más maduro Manoel de Oliveira y, sin agotar ni la décima parte de la lista, el cardenal que entra en pánico escénico cuando lo llevan al balcón en “Habemus Papam”, de Nanni Moretti.

Actor dúctil, que parecía hacerlo todo con absoluta naturalidad, llegó inclusive a componer una vieja que pone literalmente patas arriba al corrupto de turno en “Jardines de otoño”, de Iosselani. Por esa comedia el Festival de Mar del Plata lo invitó a venir. Declinó la invitación, pero no porque ya tenía 80 años, sino porque estaba haciendo su segunda temporada del “Rey Lear” de Shakespeare. Su último trabajo fue a los 89, como narrador del corto “Notre-Dame des hormones”.

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