23 de diciembre 2021 - 00:00

Testamento fílmico de Solanas en magnífico documental

amigos creativos. Pino Solanas, Yuyo Noé y Tato Pavlovsky.
amigos creativos. Pino Solanas, Yuyo Noé y Tato Pavlovsky.

Antes de irse a trabajar en la Unesco y encontrarse allí con la muerte, Pino Solanas dejó prácticamente lista en su casa esta película muy distinta de las que venía haciendo, y muy reconocible como entrañablemente suya. Porque él venía haciendo, siempre en primera persona, documentales que no sólo eran de denuncia sino de propuestas, en los que daba la palabra a gente amiga que valía la pena conocer: científicos, chacareros, buscavidas, personas con ganas y capacidad de hacer cosas, por ejemplo esa de “La dignidad de los nadies” y “Argentina latente”. Pero aquí no hay denuncia, su voz no suena indignada sino admirada y divertida, y en un momento condolida, cuando visita a su amigo ya muy enfermo.

Esta vez quienes hablan, en registros de diversos años, son precisamente sus amigos de casi toda la vida Luis Felipe Noé, artista plástico, y Tato Pavlovsky, que fue hombre de teatro, psiquiatra y boxeador. Con ellos intercambia experiencias. La excusa, el primer tema lanzado es el acto creativo, que se confiesa como un caos creativo que uno encuentra y maneja hasta darle forma. Pero esa es la excusa, el primer tema. Pronto, junto al gusto de mostrar y explicar lo que cada uno hace, toman preponderancia otros temas universales y muy nuestros: la amistad mantenida a través de los años, la satisfacción de haber superado malos tiempos, el orgullo que dan los hijos tan buenos como los padres, la firme compañía de las esposas, el placer de las reuniones y los reencuentros, las ganas de seguir haciendo. Los tres son gente grande, pero no hablan cosas de viejos. Sobre eso, a Solanas le basta con intercalar un fragmento de “El exilio de Gardel”, donde una joven le pregunta a Lautaro Murúa qué es ser viejo. “No tener ganas”, responde el otro, como asomado a la niebla.

“Tres en la deriva del acto creativo” es también, coherente y felizmente, un documento a la deriva. Cierto que tiene su estructura bien marcada, pero sobre ella se impone la soltura del artista que ha juntado un lote de materiales diversos y los va descubriendo junto con el público hasta sorprenderlo con la obra terminada, o, dicho de otro modo, la naturaleza del conversador entusiasta que en una noche distendida va evocando temas y anécdotas hasta llegar con toda lógica a un punto emotivo y un breve y animoso colofón. Milagro del artista, y del público que lo amó, o al menos supo apreciarlo, o respetarlo, supo también de su destino y ahora agradece esto que no quiso ser un saludo de despedida, y no lo es, pero es la última obra que nos dejó el hombre antes de irse, y queda como testamento de vida.

“Tres en la deriva del acto creativo” (Argentina, 2020); Dir.: F. Solanas. Documental

Dejá tu comentario

Te puede interesar