Los cines reabrirían en diciembre, pero con panorama complicado

Espectáculos

La decisión de Warner de estrenar "Mujer Maravilla" en salas y plataformas de manera simultánea en EE.UU. fue otro baldazo helado.

A diferencia del teatro, que con los protocolos conocidos fue autorizado a reabrir el pasado fin de semana (aunque sólo lo hicieran contadas salas, a las que se agregarán otras en los próximos días), el sector de la exhibición cinematográfica en nuestro país aún permanece cerrado. Si bien no hubo ninguna comunicación formal, y las fuentes consultadas sólo dan respuestas imprecisas y en off, se sabe que se está trabajando con la hipótesis de que a principios de diciembre las salas de cine serían autorizadas a reabrir, con iguales medidas sanitarias que los teatros.

Pero la situación es mucho más complicada. Teatros y cines tienen realidades diferentes. De los primeros ya se expuso abundantemente en estas páginas el significado de la reapertura, tanto desde el punto de vista simbólico como concreto (que los actores vuelvan a trabajar, que el público regrese a verlos, que la cultura dé signos de que sale poco a poco del letargo del encierro al que obligó el virus), y más allá de que, como lo manifestaron todos los empresarios consultados, lo más probable es que se vaya a pérdida.

Con el cine es distinto: las distribuidoras cesaron en marzo su actividad y hoy casi no hay material para exhibir (eso se evidenció en los autocines, donde se proyectan películas viejas en sus pantallas LED), además de que las salas de los complejos, que concentran la mayor parte de la actividad, son pequeñas, y de aplicarse las mismas restricciones que en el teatro (un aforo de entre 30% y 50%) las pérdidas serían mayores. Y esto se hace extensivo al recurso accesorio principal de la exhibición, que es la venta de pop corn, gaseosas y otras formas de alimentos.

“El cine, a lo largo de su historia”, dijo a este diario un destacado empresario de la exhibición “fue derrotando a todos sus competidores: a la televisión en blanco y negro, luego en color, al videocasette, al cable, al dvd, al cine hogareño. Pero ahora se enfrenta al más difícil de todos, que son increíblemente los propios estudios de cine, que le vuelven la espalda a las salas para favorecer a sus plataformas”.

El comentario tenía que ver con la noticia, conocida ayer en los Estados Unidos, que dejó en shock a los exhibidores estadounidenses: la Warner Bros. anunció que su esperada superproducción, varias veces postergada en el año, “La Mujer Maravilla 1984”, se estrenará finalmente el 25 de diciembre, como había sido anunciado, pero de forma simultánea en salas de cine y en la plataforma HBO Max, de la que es propietaria la Warner.

Los propietarios de las salas temían que su lanzamiento hogareño no se demorara demasiado después de la Navidad, pero ni en sus peores pesadillas imaginaron que iba a ser simultáneo con su estreno en cines. Ese sector, en el peor año del que se tenga registro en el último siglo, acusa a aquellos a los que consideraba sus aliados, los estudios de cine, de haberle dado la espalda.

La novedad, además, se produjo sólo dos días después de que la Universal anunciara un acuerdo con la cadena Cinemark (tercera en dimensiones en los Estados Unidos), según el cual la “ventana” (es decir, el plazo entre el estreno en cines y en streaming) se acortaba a los 31 días, y a sólo 17 si las recaudaciones no superaban los u$s 50 millones. Ni Disney ni Warner (como se ve ahora) se avinieron a un acuerdo similiar. Universal ya había firmado un pacto similar con la cadena principal, AMC, pero en el que dejaba abierta la posibilidad de que si el film mantenía altas recaudaciones en salas, su paso a las plataformas no fuera tan veloz.

En el caso de “Mujer Maravilla 1984”, los exhibidores plantean que la competencia no sólo es desleal sino imposible de afrontar. Por un pago de 15 dólares al mes como cuesta el abono a HBO Max (más o menos como el valor de una única entrada al cine), un espectador puede ver en su casa las veces que quiera esa película, con todos los integrantes de su familia, y con todos los amigos a los que quiera invitar (además de tener acceso al resto de la programación). Lo único que se pierde, y que hoy parece importar cada vez menos, es la experiencia de ver el film en una pantalla grande y de excelente sonido, lo que por otro lado, y en los hogares de mayor confort, eso también empieza a suplirse.

Se calcula que la Warner perderá alrededor de 200 millones de dólares por este lanzamiento, o a tener una ganancia inferior a la inicialmente calculada, ya que no cobrará una tarifa adicional a sus abonados a HBO Max para que puedan ver la película. Lo mismo hará Disney con el nuevo film de Pixar, “Soul”, que también estrenará en Disney + el 25 de diciembre (a diferencia de lo que había hecho con “Mulan”, por la que sí exigía un pago adicional para verla).

En su informa de prensa de lanzamiento, Warner calificó de “histórica” la decisión de estrenar “Mujer Maravilla 1984” de manera simultánea en cines y en plataformas. Para los exhibidores, ese calificativo es tan histórico como la derrota en una guerra.

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