29 de septiembre 2013 - 00:29

Con tan pocas estrellas, Jackman fue el gran sol

Hugh Jackman en San Sebastián: el más perseguido por los caza-autógrafos. El intérprete de Wolverine  consideró que el premio a la trayectoria fue “excesivo”. Y tenía razón.
Hugh Jackman en San Sebastián: el más perseguido por los caza-autógrafos. El intérprete de Wolverine consideró que el premio a la trayectoria fue “excesivo”. Y tenía razón.
San Sebastián - "En un festival, las estrellas son las películas", justificaba Claudio España la escasez de luminarias durante su gestión del encuentro marplatense. Las autoridades del festival donostiarra dijeron ahora lo mismo y casi las cuelgan. Encima una de las invitadas harto confirmadas, Helena Bondham-Carter, que pensaba venir con Tim Burton, al final se quedó en casa.

Mientras esperaban a Hugh Jackman, las cazadoras de autógrafos pudieron entretenerse con David Byrne y Diego Luna, que integraban el jurado, y Mario Casas, el nuevo galán español que vino con "Las brujas de Zugarramurdi" y anunció el próximo rodaje de "Palmeras en la nieve", adaptación del best-seller de Luz Gabás. Y las mamás de las cazadoras se entretuvieron con Imanol Arias, que ya es el galán de los hogares y vino a presentar la serie "Vicente Ferrer", de TVE, sobre el misionero jesuita que se convirtió en filántropo de los pobres hindúes. La propia viuda de Ferrer estuvo en la presentación.

También llegó una estrella de un planeta lejano, David Prowse, o sea, Darth Vader, uno que pasó por el cine sin dar la cara ni siquiera prestar su propia voz. Pero quien crea que traerlo sería como traer al enano que estaba adentro del traje de Alf, ignora el pensamiento friki. Auspiciado por el festival, un friki de marca mayor armó toda una exposición por el 30° aniversario de "El regreso del Jedi" en una carpa con 100 fotos autografiadas, 300 muñequitos, una gran maqueta, y Darth Vader en persona, que se cansó de firmar autógrafos. Hay gente para todo.

Luego, David Lama, el escalador que trepó a mano el Cerro Torre, nada menos, y como botón de muestra, antes de presentar "Cerro Torre - A Snowball's Chance in Hell", se subió tipo hombre-mosca hasta el techo del Kursaal, el famoso Kubo inclinado hacia adelante. Lama es menudito, hijo de austríaca con nepalés, y además de arriesgado tiene su pinta. Solo le faltaba prensa.

Y para el final, Hugh Jackman, el famoso lobezno, que llegó a San Sebastián de saco y corbata y al rato andaba en bicicleta por todos lados. Reconoció que no se merecía el Premio a la Trayectoria que le entregaron, recordó que su esposa, Deborra Lee Furness, había ganado allí mismo el de Mejor Actriz por "Waiting" en 1991, cuando él apenas era animador de fiestas infantiles, y adjudicó lo suyo a un golpe de suerte: "Wolverine fue lo único que me ofrecieron, encima yo era la segunda opción, y como estaba sin trabajo lo agarré con las dos manos. Ya llevo 14 años haciéndolo. Un día seguirá con otro actor. Será lo mismo. Sabemos que los grandes personajes sobreviven a sus intérpretes".

¿Afligido por eso? "No. Las ventajas de la edad es que te dan menos papeles de acción y más personajes oscuros". El que vino a presentar es un padre enfrentado al posible secuestro de su pequeña hija y una amiga: "Prisoners", de Denis Villeneuve ("Incendies"). El tratamiento del asunto no es exactamente hollywoodense. "Tiene suspenso pero también te hace pensar cuán fácil es juzgar al otro, cómo reacciona cada uno, la familia, los vecinos. Piensas qué podrías hacer en una circunstancia parecida. ¿Cuido bien a mis hijos? ¿Los preparo suficiente para eludir los peligros de la calle, pero sin volverlos paranoicos por eso? Cuando a los 18 años anduve por Europa, me sentí encantado de que mi padre no supiera lo que estaba haciendo. Y volví bien. Espero que pase lo mismo con mis hijos".

El hombre asegura ser personalmente aburrido, pero en público es gracioso. Hace que el traductor se asome a saludar ("es australiano como yo"), señala a un periodista medio peludo como su posible sucesor y le toma un examen de gruñido ("¿ven? un lobezno español"), se ríe también con eso de lobezno ("en inglés, wolverine es el oso mofeta") y con lo de sex-simbol: "¡Me lo hubieran dicho cuando era adolescente, y no ahora que estoy casado!"

Se rió también cuando le ofrecieron ser animador de la entrega del Oscar. "Primero creí que era una broma. Luego me convencí, acepté, cuando colgué el teléfono me puse pálido, después me entusiasmé y le dije a mi mujer 'Estás a punto de meterte en la cama con el maestro de ceremonias de la Academia'. '¿No digas? ¿Invitaste a Billy Cristal?' Volví a palidecer cuando alguien me dijo detrás de bambalinas 'en 30 segundos, en 20, en 10, recuerde que mil millones de personas lo están viendo en directo, ya puede salir a escena'. Amo el cine".

Dato interesante: a pedido de su agente, "Prisoners" tuvo su première mundial en una sala de pueblo, la Metropolitan de Iowa Falls. Era el cine de infancia de dicho agente, su padre era el proyectorista, y entre ambos lo salvaron de la quiebra. Lindo tema para otra película.

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