11 de mayo 2004 - 00:00

Conserva fans una desdibujada Soledad

Actuación de Soledad. Con P. Santos (bajo), J. Calcaterra (guitarra, voz), A. Arauco ( guitarra, charango), S.López (percusión), E. Spinassi (teclado), J. López ( guitarra) y N. Pastoruti (voz). Invitados: H. Romero (guitarra flamenca), A. Montoya (cajón), J.J. Castelli (acordeón), A. Trappanotto ( batería), J. Casalla (violín), C.M. Gowland (coros), D. Salvador (coros), J. Morales, W. Muñoz y R. Guinea (percusión) (Luna Park.)

Soledad no ha logrado transformarse, ni siquiera después del giro estético y de repertorio que significó su paso por Miami y por las manos del productor Emilio Estefan. Pero ya no es, tampoco, aquella provinciana ingenua, espontánea, consecuente hasta en sus obstinaciones, que llegó hace algún tiempo de la santafesina ciudad de Arequito. El folklore, a esta altura de las cosas, ha cedido mucho espacio en su vida, en sus discos y en sus shows. Su banda se ha modificado y ha crecido en número de músicos, se han agregado coros, los sonidos potentes y brillantes se han adueñado de sus canciones, su vestuario ha perdido el tradicionalismo gaucho de los comienzos y el poncho al viento es casi un recuerdo que cada vez asoma menos. Su hermana Natalia ya no forma parte del espectáculo y funciona como una invitada preferencial; tanto que hasta olvidaron incluirla en el programa de mano. Desde ese lugar que ocupa ahora, da lo mismo que Soledad cante boleros, canciones con temática comprometida, piezas aflamencadas, clásicos del folklore o temas fuertemente pop. Todo se parece cada vez más a un lenguaje internacionalizado. Y así como en un principio se forzaba una comparación con Mercedes Sosa, actualmente debería plantearse esa misma comparación pero, quizá, con Marcela Morelo. Lo que mantiene, pese a todo, es su placer por cantar todo rápido y fuerte, como si tuviera que alcanzar desesperadamente una meta que se aleja a cada nuevo paso. Por eso, las canciones -alrededor de 40 títulos en este caso-pasan por su garganta sin detenerse, sin dar espacio para la comprensión, sin hacer pie firme en ningún texto ni en ninguna melodía. Soledad presentó muchos temas de su nuevo disco, «Adonde vayas» y buena parte de su repertorio anterior. Se respaldó en una banda multitímbrica muy profesional que sigue sus mandatos estéticos a rajatablas. Y los fans enloquecieron, pero el Luna Park no lució desbordante como en otras épocas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar