7 de noviembre 2000 - 00:00
Corte 7: arquitectos de última generación
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El pensador francés Jacques Derrida, es el primero que ha escrito sobre los cortes. Su teoría trasciende el ámbito lingüístico y trata de se-ñalar la limitación de los signos. Para esto, acu-ñó un neologismo: la différence, intentando explicar que la idea de totalidad no puede ser abarcada por un signo tal como se la conoce. El explica que cuando observamos un signo (un edificio), establecemos relaciones con nuestra historia, con nuestra memoria, y esas relaciones son las que completan el signo; ese ámbito especial es la différence.
Con estos nuevos conceptos, Derrida elabora su teoría del texto, o sea la propia percepción individual. Los arquitectos, a su vez, interrogan las formas a través de estrategias puestas en práctica a partir de las vanguardias de distintos momentos de este siglo, que produjeron una verdadera herida en la tradición de la composición clásica, de las formas puras, introduciendo la inestabilidad.
Hoy, la herida que pareció terminar con el ordenamiento propuesto por la postguerra, vuelve a abrirse. Los constructivistas utilizaron formas puras para producir lo no puro; elaboraron formas geométricas en conflicto para cuestionar de algún modo la ortodoxia tradicional. Lo importante y valioso es demostrar que la modernidad tiene, aún, enormes terrenos sin explorar. El Grupo Corte 7 plantea algunos de estos interrogantes. No es que la Modernidad haya fracasado, sino que se está realizando en forma distinta. La modernidad quizás sea un proyecto incompleto, como lo plantea Habermas. El individuo es menos protagonista en su relación con el mundo material, pero está más presente en cuanto al privilegio de las ideas.
La arquitectura de los últimos años es el presagio de un cambio en la cultura. Los pensamientos se han ido enlazando, encontrando, como en un rompecabezas y el tercer milenio será mucho más que un modelo para armar. Esta última centuria bien se podrían llamar «el siglo de la arquitectura». Por lo menos, la producción en el mundo entero, ha sido la mayor de la historia.
Al cabo del segundo milenio, no nos inquieta el fin del mundo, porque hemos proclamado que terminó la historia y que el futuro es hoy (como escribió Fukuyama). Pero ni terminó la historia ni el futuro es hoy. Debemos pensar de qué manera vamos a entrar en el tercer milenio, con qué aportes y propuestas. La arquitectura está llamada a ejercer un papel decisivo en esta materia. Lo estuvo siempre, pero el llamado es más perentorio, si tenemos en cuenta que en el año 2000, el último del siglo y del milenio, la población del mundo ronda los 6.500 millones de habitantes, la mitad de los cuales viven en ciudades.
La muestra del Grupo Corte 7 en el Museo de Bellas Artes es una propuesta diferente no sólo por su desarrollo sino también por su montaje. El soporte denota la búsqueda, mediante el uso de tecnologías digitales y visiones, desde otros ángulos de la cultura, como el cine, el diseño gráfico y la literatura.
La arquitectura no debe renunciar ni a la imaginación estética ni a la realización moral, dos fuerzas que han de responder a las peculiaridades de cada comunidad, de cada país, de cada región, sin perder por ello de vista la época en que actúan. Y época significa nuevas ideas, nuevos valores, nuevas técnicas, nuevos materiales, sobre todo pensando que faltan menos de 60 días para la llegada del nuevo milenio.



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