Una vez más, las sierras de Córdoba fueron el telón de fondo de un séquito de gente que se reencontró para escuchar, bailar, cantar y, sobre todo, compartir un momento con miles de compatriotas en el Cosquín Rock. Las montañas abrieron paso al que posiblemente sea el festival más federal del país.
Cosquín Rock 2026: pasó otra edición entre los clásicos, lo nuevo y lo argentino
Más de 90 mil personas se empaparon de música y sierras para disfrutar una nueva y diversa edición del festival más federal del país.
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Más de 90 mil personas se congregaron en Santa María de Punilla para el Cosquín Rock. (Foto: CZ Comunicación)
Esta edición reunió a más de 90 mil transeúntes en el sentido más literal de la palabra, ya que estuvieron en constante movimiento encontrando algo nuevo para ver y, en muchos casos, descubrir.
El rock en Cosquín: un legado más allá de la música
Siete escenarios sonando simultáneamente fueron en realidad los tablones de un choque de culturas, generaciones y motivos que convergen año a año en un mismo lugar. Sin embargo, esas marcadas diferencias sonoras e ideológicas solo terminan por develar un hilo en común: la idiosincrasia del ser argentino. Es que mientras en un escenario estaban tocando los Guasones (interpretando clásicos que ya suman más de 20 años), en el escenario opuesto sonaba YSY A. Y si bien estas presentaciones habilitan el trillado “ya no es Cosquín Rock”, el alma del festival va más allá del género.
Resulta irrisorio considerar que la apertura musical opaca la esencia del lugar, sobre todo cuando en un mismo predio tocaron Ciro y los Persas, Las Pelotas, Fito Páez, La Vela Puerca, Divididos y Babasónicos. Pero además, el Cosquín Rock busca que su corazón esté en la cultura y en el encuentro. Miles de argentinos de todas partes, de Jujuy a Tierra del Fuego, corearon los clásicos de hoy y de siempre. Incluso de bandas que no estaban presentes, siendo los Redondos y Sumo los más homenajeados, en la música y en las remeras.
El tiempo acompañó a la perfección. La dosis justa de calor, viento y humedad para una fecha en la que suele decir presente la lluvia. El agua fuerte recién llegó para el final. Peces Raros, Louta y Caras Extrañas tuvieron un cierre con un punto más de emoción.
Además de ‘los de siempre’, esta edición recibió a ‘los de afuera’. Franz Ferdinand, Morat y Marky Ramone –el más argentino de todos-, fueron algunos de los que aportaron ese granito extranjero y se volvieron colmados de calor local.
A ellos se les sumaron también 'los nuevos', y no solo por aquellos artistas de otros géneros que coparon el festival como Abel Pintos, Lali o Dillom, sino por algunas bandas emergentes como Ryan o Dum Chica que también dejaron su huella en el Aeródromo de Punilla.
En resumidas cuentas, el Cosquín Rock fue –una vez más- el refugio de una cultura que, aunque bastardeada, sigue siendo un pilar de una sociedad que en muchas ocasiones se busca fragmentar, pero que al fin y al cabo se encuentra unida por algo tan intangible como inquebrantable. La música expresa nuestra argentinidad y la argentinidad se expresa mediante nuestra música.
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