Herbert R. Lottman «El París de Man Ray» ( Barcelona, Tusquets, 2003, 309 págs.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Harbert Lottman se ha convertido en uno de los más notables autores de biografías que se inciaron en la segunda mitad del siglo XX. Han sido magistrales sus obras dedicadas a retratar con minuciosidad la vida de Flaubert, de Camus, de Colette, de Jules Verne, de los Rothschild, los dramas posteriores a la caída del nazismo en «La depuración» y los curiosos avatares de la élite intelectual y política en Francia entre 1935 y 1950 en «La Rive Gauche». Su nueva hazaña es esta biografía del fotógrafo y pintor norteamericano (Filadelfia, 1890- París, 1976) Emmanuel Radnitsky, a quien su familia llamaba Manny y la historia del arte, donde quedó como un clásico del siglo del psicoanálisis, el dadá y el surrealismo, como Man Ray. Lottman, que llegó a Paris en los '50 con una beca Fulbright y se quedó como corresponsal de la revista de los editores norteamericanos-«Publisher Weekly-», durante una década buscó como contar la historia del mítico barrio de Montparnasse, donde él vivia, en esa época irrepetible que se bautizó como «los años locos». Le resultaba excesivo el calidoscopio de nacionalidades, de pintores, escritores, escultores, mecenas, modelos, cantantes y poetas, la maravillosa fauna bohemia de una época y de un París que era centro de la cultura mundial. Un libro le resultaba insuficiente, hasta que dió con Man Ray. El pequeño fotógrafo los había retratado a todos, de Tristan Tzara a Buñuel y Dali, de Breton a Joyce, de Picasso a Kiki, de T.S. Eliot y Ezra Pound a Hemingway y Eluard. Participante activo de movimiento innovadores, llamados «de vanguardia», Man Ray fue un gran artista y un testigo privilegiado que impulsó a Lottmana ir del documento al chisme,del suceso histórico a los amores y amorios, en una panorámica fascinante.
Dejá tu comentario