19 de junio 2008 - 00:00

Cuando seis no hacen uno

Cate Blanchett también interpreta a Bob Dylan en «Im Not There», y paradójicamente, pese a no ser hombre, resulta la más convincente.
Cate Blanchett también interpreta a Bob Dylan en «I'm Not There», y paradójicamente, pese a no ser hombre, resulta la más convincente.
«I'm Not There» (id., EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: T. Haynes. Int.: C. Blanchett, C. Bale, H. Ledger, R. Gere, M. Carl Franklin, J. Moore y otros.

El título de la película es terriblemente apropiado: el verdadero Bob Dylan no está aquí casi por ningún lado, al menos en las imágenes donde merodean sin ton ni son media docena de caricaturas más o menos absurdas. Tanto, que al final las personificaciones dylanescas más atractivas son las encarnadas por una mujer (la brillante Cate Blanchett, un poco descolocada por el travestismo) y la de un negrito preadolescente, Marcus Carl Franklin, que anda vagabundeando por trenes de carga llenos de personajes marginales.

Pero si Bob Dylan no está presente en las imágenes salvo en estas distorsionadas encarnaciones pretendidamente avant-garde, aunque más grotescas y snob que otra cosa, al menos salva varias secuencias aburridas desde la banda sonora. Curiosamente, un soundtrack que podría tener variaciones interesantes de temas de Dylan (y de hecho los tiene, con versiones originales de clásicos y rarezas a granel), las mejores irrupciones musicales son covers muy bien utilizados para cada canción específica, al punto que aislados del poco inspirado conjunto podrían funcionar como excelentes videoclips. Estos momentos claves de buen clima dylanesco son básicamente tres: el pequeño Franklin -el Dylan que dice llamarse Woody Guthrie- cantando para unos burgueses blancos su tierna versión acústica de «When The Ship Comes In», justo cuando descubren que el niño cantor es buscado por escapar de un correccional; el insoportable ex cantante de protesta anfetamínico de gira por Inglaterra, filmado (o filmada ya que es Cate Blanchett) desafiando a un periodista que no entiende nada, al que se le dedica una extensa, soberbia versión de « Ballad Of A Thin Man», donde Blanchett le hace un sincro labial a los verdaderos intérpretes Stephen Malkmush & The Million Dollar Bashers; y, finalmente, en la peor parte del film, el largo delirio estilo western con el pseudo Bob Dylan, llamado Billy the Kid, que interpreta un soporífero Richard Gere, que por suerte al menos no canta, sino que asiste a una extraña banda campestre interpretando una magnífica versión de «Going to Acapulco», uno de los mejores y menos conocidos del antológico disco doble de Dylan & The Band «The Basement Tapes», ejecutado con lacónico histrionismo por Jim James & Calexico.

Una película de más de dos horas no se sostiene con estos clips aislados, ni con los excelentes temas de Dylan sacados directamente de los discos, ni con un extraño momento del score que incluye al Nino Rota del «Casanova» de Federico Fellini. Salvo el cartoonesco Dylan country interpretado con cierta dignidad por Christian Bale, las demas caricaturas no resisten el menor análisis, y el estilo forzado de Todd Haynes no ayuda nada, a pesar de ciertos hallazgos estéticos de la dirección de fotografía.

Haynes ya había mostrado su mala puntería con su visión del glam rock de los '70 «Velvet Goldmine», de todos menos un film menos fallido que estas flojas viñetas de una leyenda mayor del rock & roll.

D.C.

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