16 de enero 2001 - 00:00
"Derriba convenciones una comedia en un geriátrico"
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Roberto Villanueva.
En medio de su obligado reposo ya se abocó a la lectura de «Amanda y Eduardo», un melodrama de Armando Discépolo que montará en la Sala Casacuberta, del San Martín, en el mes de julio.
«Presente vuol dire regalo» transcurre en un geriátrico habitado por personajes muy curiosos, entre ellos un peluquero boliviano. El elenco está integrado por: Ana María Castel, Miriam Odorico, Vanesa Strauch, Iris Pedrazzoli, Christian Diaz Díaz y Hugo Men. La escenografía y vestuario son de Julio Suárez y la iluminación de Jorge Pastorino.
Periodista: ¿Usted cree que el público tiene ganas de pensar en temas como la vejez, la enfermedad y la muerte, sobre todo a esta altura del año?
Roberto Villanueva: Es que esta obra no habla de la enfermedad y de la muerte. Al contrario, lo que me gustó de ella es que apuesta a la solidaridad humana. Para empezar es una comedia y en segundo lugar habla de gente que tiene sus problemas. Gente que parece odiosa y otra no, pero que en definitiva se quiere mucho entre sí. Yo tenía ganas de hacer algo así después de las obras terribles que he puesto últimamente.
P.: ¿Qué fue lo que más le atrajo de la obra?
R.V.: Una de las cosas que más me atrajo de esta comedia es su intención positiva y su propuesta poética y tranquila. Yo resumiría el sentido de la obra con una frase de la autora que antecede al texto, que ahora no recuerdo muy bien, pero subraya lo importante que es aprender a ayudar al otro en contra de sí mismo.
P.: El geriátrico es un lugar que despierta temor.
R.V.: Ya sé que el geriátrico y la muerte generan un mecanismo de defensa en el espectador, pero esta obra ataca esa convención. El mismo título lo indica: el presente es un regalo. Cuando hablo de muerte me refiero a algo más general, me estoy preguntando para qué estoy en este mundo. La obra tiene humor y un clima cercano a lo onírico. En cuanto a su mecánica, de acuerdo con mi visión, creo que se acerca más a una novela de personajes que a un texto dramático.
P.: Una vez más optó por un autor novel y desconocido.
R.V.: Yo entiendo así el oficio, como un intercambio constante y como la posibilidad de transmitirles a otros mi experiencia. Es algo que hice siempre, desde la época del Di Tella. Yo hice una obra de Griselda Gambaro cuando ella era una perfecta desconocida.




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