La fuerte expectativa generada por la versión de «Ediporey» que ofrecerá en el Cervantes el Teatro Nacional de Grecia, obligó asus organizadores a agregar una nueva función (será el sábado a las 15) a lasya programadas para el viernes y ese mismo sábado a las 21.
Este espectáculo, dirigido y traducido al griegomoderno por Vassilis Papavassiliou, no sólo tuvo el privilegio de haberpasado ya por el antiguo Teatro de Epidauro (construido en el siglo IV sobre laladera de un monte), sino que también fue elegido, en julio de este año, parareinaugurar el Coliseo de Roma luego de 1.500 años de inactividad.
Las funciones que se realizarán en el Cervantesdispondrán de subtitulado electrónico, pero sólo se ofrecerá una versión másresumida del texto que se escuchará en escena. Tras finalizar sus funciones enBuenos Aires la compañía viajará a Montevideo para luego culminar su gira endiversos países europeos.
El actor Grigoris Valtinos (Edipo),protagonista casi absoluto de esta tragedia, asegura -con la coquetería propiade un divo-que todavía no interpretó al freudiano héroe. Según explica, debidoa la gran complejidad del personaje ningún intérprete puede llegar a dominarlocompletamente.
Valtinos goza de gran prestigio en su país; además defrecuentar el antiguo drama griego y el teatro contemporáneo, participó enmusicales clásicos como «La viuda alegre» y «El violinista sobre eltejado». Aunque nunca se cansa de repetir que decidió ser actor parainterpretar Edipo, también rescata su trayectoria en el teatro independientejunto a Jules Dassin y Melina Mercuri.
Periodista: ¿Cuándo interpretó a Edipo por primeravez?
Grigoris Valtinos: Todavía nunca. No basta conhacerlo dos o tres veces, siento que siempre estoy ensayando la manera dehacerlo. Yo egresé del conservatorio con esta obra que es la más grande delteatro universal, pero profesionalmente recién la pude hacer ahora y cumplir elsueño de mi vida profesional, nada menos que con una première mundial. Losactores tenemos necesidad del aplauso y sabemos que el público se apasiona conesta obra, pero nunca pensamos que iba a ser tanto el entusiasmo. Elespectáculo gustó mucho en todos lados: en Grecia, Croacia, Nueva York...
P.: ¿Qué novedades aporta esta nueva versión?
G.V.: Edipo es el prototipo de la poesíadramática y no es chauvinismo de mi parte. Ya lo han considerado así pensadorescomo Aristóteles, Goethe y Freud. Ha sido y sigue siendo el puntode referencia de todos los autores, porque es una obra a la vez diacrónica ycontemporánea, que le habla al espectador actual. Yo creo que no hay nada másantiguo que lo moderno y lo nuevo. Con el director coincidimos en un abordajecasi clásico del texto y nos interesó darle al espectador los conceptos de Sófoclessin que nada distraiga su atención.
P.: ¿Cómo dispusieron la escena?
G.V.: Después de mucho estudiar el escenariovimos que sólo había dos líneas, una vertical y otra horizontal, que secruzaban formando una cruz de tormento y de pasión. La escenografía incluyetres rampas que son las calles en donde Edipo se encontró con la fatalidad.Como vestuario se eligieron trajes que no tuvieran referencia histórica ni deubicación geográfica. Siempre se espera ver sandalias y túnicas en una obragriega, pero hemos creído que era mejor optar por un escenario neutro e incluirtrajes tan distantes de esta época como de la Antigua Grecia. Nos interesó principalmentela actividad viva de la obra.
P.: ¿Qué función cumplen los maniquíes queaparecen en escena?
G.V.: El uso de estas esculturas o maniquíes no esen absoluto decorativo. Quisimos representar la protesta inmóvil y silenciosadel pueblo. Porque no hay nada más fuerte que ver a miles de individuosinmóviles y silenciosos frente a un palacio o casa de gobierno. Por eso se optópor estos muñecos. Además, como los actores vivos se parecen a las estatuasmuchas veces forman un solo cuerpo con ellas, haciendo crecer la multitud. Enotros momentos se separan y son sus representantes, le dan voz. Este sería elelemento más moderno de la puesta, lo demás está apoyado en la riqueza deltexto y en la actuación.
P.: Su Edipo aparece horriblemente ensangrentadoen la escena final. ¿Eso no atenta contra la premisa aristotélica queaconsejaba no mostrar hechos sangrientos en el escenario?
G.V.: Nunca nadie nos señaló cuestiones demaquillaje anteriormente. No se olvide que lo que usted vio fueron fotos enprimer plano, nuestro maquillaje está pensado para ser visto a la distancia.Piense que algunas veces actuamos en anfiteatros al aire libre para cerca decatorce mil personas.



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