La nueva temporada de «CQC» comenzó anteayer con un gran hallazgo, que le cayó del cielo a la producción de Mario Pergolini gracias a un admirador suyo que llamó a la radio y le advirtió que en «La peluquería de los Mateos» («Canal 9», con guión de Gerardo Sofovich) habían plagiado un sketch de un programa del humorista escatológico inglés Rowan Atkinson, más conocido como «Mr. Bean». El compacto que emitió Pergolini, con una edición impecable en la que el cómico Freddy Villarreal imita textualmente todos los gags de Mr. Bean, resultó brillante.
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El compilado mechaba imágenes de uno y otro haciendo exactamente lo mismo, paso por paso. Pocas veces se vio en programas parecidos (ni en «PNP» ni en «Televisión registrada») un plagio tan rotundo. Sorprendía que un sketch tan básico y elemental (un hombre comiendo un pan de manera repugnante, sacando luego una bolsa de agua caliente, una lechuga, quitándose una media etc.) no haya podido ser transformado para evitarse el papelón, o simplemente haber dicho: «Vamos a recrear un sketch a Mr. Bean». Al fin y al cabo, no era a Shakespeare a quien copiaban.
En «CQC» le echaron lógicamente la culpa a Sofovich, pero ayer se vio a Villarreal, llorando en «Intrusos», y explicando que la culpa era suya y no de su jefe, quien había confiado en él para crear un personaje. Desencajado y nervioso, Villarreal se justificaba: «Quise rendir un homenaje a mi ídolo máximo». Y agregó: «Debería haberle avisado a Gerardo, que confió en mí, pero tampoco soy un succionador de esfínter anal». Definitivamente, a Shakespeare no lo plagia.
Otro estupendo momento de «CQC» fue la supuesta teleconferencia con Domingo Cavallo, con frases desopilantemente sacadas de contexto, y luego la actuación de un falso periodista negro, quien simulaba ser corresponsal de un canal nigeriano y que entrevistó al ex futbolista y actual diputado Antonio Ubaldo Rattin, que no pasó un buen momento anteayer ante las cámaras. El supuesto periodista le preguntaba qué sabía él de Nigeria (sólo le habló de la selección de fútbol) y remató con un intercambio de obsequios locales, un gorrito nigeriano por unas boleadoras que el propio entrevistador, fuera de cámara, le había dado, y que Rattin simuló tener en su escritorio para esas ocasiones. En cambio, donde «CQC» sigue repitiéndose es con las entrevistas al colérico Aldo Rico, un clásico ya muchas veces visto.
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