16 de agosto 2005 - 00:00
Diseño de joyas: de objeto ornamental a obra de arte
-
Noah Wyle, actor de las series "The Pitt" y "ER", recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood
-
La esperada temporada de Euphoria se estrena esta semana: todo lo que tenés que saber para verla
Los artistas diseñadores de joyas (arriba una gargantilla
creada por Luis Felipe Noé) participarán de un concurso en
el marco de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos
Aires 2005.
Thomas Sokolowski, ex director de la Galería de Arte de la Universidad de Nueva York y curador del Museo Andy Warhol, recupera una antigua máxima anónima en sánscrito que dice «Aquellos que llevan adornos de oro viven en las moradas de los reyes», concepción del alma en la que subyace la promesa de que un toque de luz puede prolongar la existencia mortal. Las gemas se utilizaron como amuletos mucho antes que con fines de adorno. Los griegos sostenían que si se ataba un ágata a cada uno de los cuernos de los bueyes de labranza, la cosecha sería mayor. La amatista lleva este nombre -que en griego significa «no ebrio»- porque, según las creencias, mantenía sobrio a quien la llevara consigo. Uno de los destinos que daban los aztecas al jade, que tallaban con inusitada pericia, era su colocación en la boca de los muertos para que la gema reemplazara al corazón inmóvil. Los cascabeles de oro fabricados por los mayas tenían la misión de anunciar el paso del dios de la muerte para anunciar su llegada. Los incas, como los egipcios, entendían que el oro derivaba del Sol, y que la plata era un producto lunar.
Conocido es el pasaje bíblico del Becerro de Oro (Exodo, XXXII). Ignorantes de la suerte de Moisés, que había subido al Sinaí, judíos le pidieron a Aarón que les creara un dios. Aarón tomó entonces los pendientes de oro que llevaban las mujeres, hizo un molde y fundió un becerro, al que todos reconocieron como el Dios de Israel y le brindaron culto y sacrificios.
El propósito de la alquimia fue obtener oro y plata por medio de la transmutación de metales inferiores. Y en la alquimia se anudaron conceptos filosóficos y religiosos, así como razones científicas y artísticas. Un siglo antes de la era cristiana, los primeros alquimistas egipcios fueron los orfebres que elaboraban bijutería para las clases medias, imitando el oro y la plata. Hacia la misma época, los alquimistas chinos hallaron una sustancia capaz de realizar la transmutación de los metales, y creyeron que el oro así logrado tenía poderes curativos y prolongaba la vida del hombre. Una de las leyendas que más desvelaron a los conquistadores españoles en América fue la referida a la Ciudad de los Césares, ubicada en varios puntos de la actual Argentina. Es cierto que los conquistadores buscaban esta imaginaria ciudad por su riqueza en oro, plata y piedras preciosas, como lo hicieron con Eldorado (Colombia) y el Rey Blanco (Bolivia). Pero también es cierto que los atrajo, además, el mito de la vida eterna de la cual hablaban los pobladores.
Parece evidente que en estas fabulaciones anidaban las antiguas ideas de la alquimia, porque los indígenas que habitaban la Ciudad de los Césares debían su inacabable existencia y su falta de enfermedades a la gracia de los metales superiores. Pero, ocurrida esta transmutación de significados, la simbología siguió en pie: el oro, la plata y las piedras fueron ahora referentes del dominio, el Estado, la nobleza, como en las coronas, las monedas y las alhajas.
La participación en el concurso «Joyas: piezas de diseño» está abierta a diseñadores, arquitectos y artistas. El jurado estará integrado, entre otros, además de Szalkowicz, por Rinio Bruttomesso del Instituto de Arquitectura de Venecia, Enrique Cordeyro, Juan Carlos Fervenza, Carlos Mariani, Carlos Sallaberry, Jorge Turjanski y Marcela Rottgardt. Los participantes podrán entregar hasta cinco bocetos sobre cartulina blanca de 0.50 (alto) x 0.35 (ancho). La inscripción y entrega de los bocetos se realizará en Florida 834, hasta el 10 de septiembre.



Dejá tu comentario