16 de diciembre 2005 - 00:00

Editan buen catálogo; ahora falta la muestra

«La niña del balón» de Antonio Berni, una de las alrededorde las admirables obras de la pinacoteca del Ministeriode Educación, Ciencia y Tecnología, incluidas en elvalioso catálogo recientemente editado.
«La niña del balón» de Antonio Berni, una de las alrededor de las admirables obras de la pinacoteca del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, incluidas en el valioso catálogo recientemente editado.
Un hecho destacado de este 2005 bastante prolífico en publicaciones de arte argentino, es la edición del Catálogo Artístico del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Se contribuye así a la preservación y difusión de su patrimonio artístico -alrededor de trescientas obras- que se encuentra en la pinacoteca de esa cartera. El trabajo encarado por su curadora, María Elena Babino, es una alternativa de análisis en el marco de complejidad que implica el escenario de lo público. La propuesta plantea el abordaje de las obras en el cruce entre texto y contexto artístico, los discursos que emergen de las mismas y las diferentes visiones del mundo que ellas representan.

En esta edición de 287 páginas que se suma a las anteriores de los años 1996 y 2000, se han seleccionado aquellas que constituyen un aporte significativo a la historia del arte argentino y que se ha dividido en tres ejes. El primero de ellos, Núcleo Histórico, está formado por obras de la primera mitad del siglo XX hasta los años 50, admirables ejemplos de Alice, Sívori, Navazio, Fader, Collivadino, Butler, Forner, Guttero y Berni, con un retrato de su hija Lily titulado «La niña del balón» (1937), temple sobre madera, una visión monumentalizada de la figura humana elegido para la tapa del catálogo, además de Victorica, Tiglio, Lacámera, Quinquela Martín, entre otros.

Se han incorporado los nombres de Carlos Giambiagi, artista que integró las propuestas de un arte alternativo de raíz revolucionaria hacia los años 10 y 20, Alejandro Christophersen, referente importante de las relaciones artísticas entre España y la Argentina, Lía Correa Morales de Irurtia y la corriente intimista que tuvo gran desarrollo en nuestro medio.

En el eje «Obras Contemporáneas», se puede encontrar incorporaciones a la Pinacoteca realizadas en la última década, entre otras, obras de Juan Lecuona, Gustavo López Armentía, Miguel Melcon, Eduardo Médici, Héctor Médici, Ana Eckell, Juan Doffo, Teresa Pereda, Zulema Maza, Ricardo Sturgeon. Ambos ejes van acompañados de una referencia técnica y de un estudio crítico a cargo de María Elena Babino.

El tercer eje es el «gabinetede estampas» formado por obras de una reciente donación de la Academia Nacional de Bellas Artes, prologado por su presidente, Rosa María Ravera y que incluye significativos nombres de esta disciplina como Alda Armagmi, Gladis Echegaray, Alicia Díaz Rinaldi, Matilde Marín, María Suardi, Eduardo Levy. Las obras seleccionadas están reproducidas en color y hay un apéndice monumental en blanco y negro del resto de las obras del núcleo histórico. Dada la calidad e importancia de las obras de este patrimonio, sería deseable una muestra abarcativa para que el público tenga acceso a ella.

• En el principio eran espacios paradojalmente habitados y desolados. Paisajes en los que se intuía el mar, barcos abandonados, campos de batalla con formaciones listas para la lucha, multitudes de seres anónimos apiñados en un estadio de fútbol. Andrés Waissman señalaba por medio de empastes grises y ocres tres ideas clave: fugacidad, fragilidad, la no pertenencia. Más adelante ahondó ese lenguaje a través de la materia muy trabajada en obras de gran densidad pictórica y sus ideas eran consecuentes con la visión del hombre expulsado, desplazado, de incierto destino.

En una muestra que tituló
«Final del Imperio», las muchedumbres a la deriva se traducían en pinceladas de carácter puntillista que cubrían toda la superficie de la tela. La obra de este artista ha ido modificándose, ha vivido su propia vida, sufre los cambios a los que tanto el artista como el contemplador están sometidos. En « Fragmentaria», una muestra realizada en 2003 Waissman también se desplazó no sólo hacia formas mínimas y líneas muy delgadas a manera de desprendimientos sino hacia una tonalidad de rojos que no era habitual.

En su actual muestra en la Galería Sara García Uriburu (Uruguay 1223), el desplazamiento ha dado lugar a la fragmentación, al amontonamiento, y también a la exclusión en territorios delimitados por zonas de color, apela al rojo nuevamente pero mucho más apagado y a un híbrido amarillo. Las multitudes de antes son apenas una filigrana, un entramado que se opone a zonas vacías y es importante señalar que la obra de este artista sigue su derrotero como espacio de reflexión. Clausura el 21 de diciembre.

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