16 de junio 2005 - 00:00

EE.UU.: cosas que ocurren con estrellas de estreno

Angelina Jolie: antes de estrenar apareció en misiones humanitarias,y luego obligó a periodistas a firmar compromisosde no interrogarla sobre su vida privada mientras enotros medios estallaban esas versiones.
Angelina Jolie: antes de estrenar apareció en misiones humanitarias, y luego obligó a periodistas a firmar compromisos de no interrogarla sobre su vida privada mientras en otros medios estallaban esas versiones.
Los Angeles - Una rara serie de circunstancias extraordinarias, desde ataques de violencia hasta súbitos romances (negados y mantenidos en el secreto, o jubilosamente ratificados) está aquejando a varias estrellas de Hollywood en los últimos tiempos. Aunque esta serie se compone por episodios que no tienen, en apariencia, nada en común, se reconocen en algo: cada una de las estrellas que los protagonizan está por estrenar una película.

Si bien la publicidad encubierta de un estreno, sobre todo de aquellos que tienen detrás presupuestos millonarios, no es algo nuevo, la seguidilla de las últimas semanas ya ha dado lugar a varias publicaciones irónicas en el país. Hasta «The New York Times» se ha ocupado del tema en un artículo que lleva el sugestivo título de «Poniendo en escena a los famosos en la ciudad de los rumores».

Al menos -dicen otros, quizá para mirar más indulgentemente el método-, se ha buscado que esta vez sean los mismos actores quienes protagonicen estos episodios y no, como ocurrió años atrás, que se induzca a la aparición de noticias científicas sospechosamente cercanas al tema de algún estreno millonario. Todos recuerdan que, algunas semanas antes del lanzamiento de «Jurassic Park», más de una publicación había reproducido la «noticia» de que no sería imposible reconstruir el ADN de los dinosaurios, a partir de mosquitos fosilizados. Es decir, exactamente el mismo tema del film de Spielberg.

El primero de los casos afectóal estreno de «Sr. y Sra. Smith». Por primera vez en la historia de los «junkets» ( entrevistas previas de prensa que tiesión.nen fines exclusivamente publicitarios), los cronistas que asistieron a ellos fueron obligados a firmar dos compromisos, uno para cada una de ambas estrellas, de que no formularían ningún tipo de pregunta personal, en especial sobre el presunto love affair entre ellos. Si así lo hiciera, decía el acuerdo, ese periodista será expulsado inmediatamente de la entrevista.

Paralelamente a esta prohibición, que por supuesto tanto la productora del film como los cronistas se encargaron de dar a publicidad (por distintas razones), explotaba en una conocida revista del «corazón» el detalle del presunto romance, y en numerosas páginas web «no oficiales» se daba la misma ver. Las suspicacias, desde luego,fueron de todo tipo. Simultáneamente, tanto Pitt como Jolie abundaron, en estos días, en actividades solidarias internacionales. ¿Le darían los medios el mismo espacio a una visita de Meryl Streep a Etiopía, ahora que no está por estrenar nada?

El segundo caso comprometió, más violentamente, a una estrella de la que se publicita demasiado su «irascibilidad», Russell Crowe. Mientras el astro de «Gladiador» estaba presentando su nuevo film, « Luchador» («The Cinderella Man»), tuvo un ataque de ira con un empleado del hotel donde se hospedaba, y le arrojó un teléfono por la cabeza al mejor estilo Bette Davis. Mientras la policía lo arrestaba, centenares de cámaras fotográficas y de televisión registraban el momento, dos días antes de que llegara a los cines su nuevo papel como profesional de los puños.

Allí no termina todo:
Crowe apareció en una enorme cantidad de programas, incluyendo el muy popular de Jay Leno, arrepintiéndose y disculpándose por su reprobable acción, lo que significa desde ya horas y horas adicionales de imagen por televisión. Esto es lo que los americanos llaman el «guilty tour» (o «gira del culpable»), que remontan al episodio de Hugh Grant con una prostituta en Los Angeles, ocurrido también unos días antes de un estreno suyo.

Sin embargo, y volviendo a los romances, el último caso fue el que mayores suspicacias despertó en Hollywood. El amor de
Tom Cruise por la actriz Katie Holmes, hasta ahora de cartel muy reducido en Hollywood. Ambos actores no sólo no desmintieron su atracción recíproca, sino que faltó que llamaran a conferencia de prensa para confirmarla.

Ocurre ahora que no sólo
Cruise está por estrenar su nueva superproducción, «La guerra de los mundos» filmada por Steven Spielberg, sino que también ella saltó a los primeros lugares del reparto por su interpretación de la amiga de Batman en la nueva aventura del héroe de Ciudad Gótica, estrenada esta misma semana en los cines.

Esta nueva conducta en
Cruise sorprendió mucho más, ya que se lo conoce como una estrella a la que le fastidia en demasía que el periodismo se inmiscuya en su vida privada. De hecho, son famosos los casos en que el actor de «Ojos bien cerrados» demandó a diferentes publicaciones por cifras millonarias cuando consideró que su privacidad había sido invadida, o cuando estimó que se habían difundido infamias sobre su persona.

Sin embargo, concluyen algunos escépticos analistas, las puestas en escena pueden ayudar a una película, por supuesto, aunque no son determinantes.
«Sr. y Sra. Smith» arrancó en la taquilla con una espectacular repercusión, pero «El luchador» estuvo cerca del KO en la primera semana.

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