6 de julio 2005 - 00:00

EE.UU.: quieren penalizar el acoso de los paparazzi

Cameron Díaz es una de las estrellas de Hollywood queapoya el proyecto para castigar la violación de la vida privadapor parte de los paparazzi.
Cameron Díaz es una de las estrellas de Hollywood que apoya el proyecto para castigar la violación de la vida privada por parte de los paparazzi.
Los Angeles (EFE y Especial) - El reinado de los «paparazzi» en su búsqueda de la foto más escandalosa de las estrellas podría acercarse a su fin en California, después de que Hollywood consiguiese que el Congreso estatal se ocupe del asunto. Un comité judicial del Senado estudiaba ayer una propuesta de ley presentada por la congresista estatal hispana Cindy Montañez, en un nuevo intento de convertir las quejas de las estrellas en una ley que responsabilice a los «paparazzi» de sus actos.

Los ejemplos de este comportamiento excesivo son numerosos. El fotógrafo Galo César Ramírez tiene que responder a los cargos de asalto presentados en junio contra él después de que chocó con su automóvil contra el de la joven actriz Lindsay Lohan cuando intentaba fotografiarla, provocándole lesiones menores.

Semanas antes, Reese Witherspoon recurrió a la policía para salir ilesa de un gimnasio en Los Angeles al verse rodeada de «paparazzi» que le bloqueaban el paso, y Jennifer López estuvo a punto de chocar con su coche cuando otro de estos fotógrafos le cortó el paso.

La policía de Los Angeles, luego del episodio Lohan, comenzó a tomar parte más activa en el tema. En los últimos tiempos, los «paparazzi» suelen usar más de un vehículo para cerrar el paso del coche de su objetivo; del mismo modo, lo fuerza muchas veces a salirse de su ruta, o lo persigue a alta velocidad. Se han dado casos en que la estrella acosada viajaba con criaturas en sus vehículos. También, señaló la policía, este tipo de persecución es de alto riesgo para peatones y el resto de los automovilistas, ya que un paparazzi enloquece en su vehículo cuando avista una presa.

La lista de incidentes es continua, con instantáneas que reflejan la virulenta batalla entre los actores que protegen su intimidad y los fotógrafos que recurren a todo con tal de obtener una primicia fotográfica. Cameron Díaz ha respondido en más de una ocasión a los fotógrafos que la persiguen, tanto verbalmente como con los puños. Incluso en una ocasión le arrebató la cámara a su perseguidor.

La actriz dijo que el chirrido de neumáticos y los bocinazos se han convertido en su música habitual cada vez que decide salir a pasear o correr. «Antes era agradable vivir en Los Angeles. Ahora ya no puedo ir más al lavadero o al almacén. Mi casa es como una prisión, y no sé hasta cuándo tendré intimidad dentro de ella si las cosas siguen así», declaró.

«No hay nada peor que parecer un llorón»
dijo la actriz Halle Berry. «Yo sé lo que es la libertad de expresión y lo que defiende la Primera Enmienda de la Constitución. Pero creo que el problema es que se están pasando de la raya. Esto no era así hace unos años, existía un cierto respeto, una cierta distancia. Ningún paparazzi iba a tirarle el coche encima a nadie, arriesgando la vida de esa persona y de los transeúntes circunstanciales».

Brad Pitt
es conocido por tirar hamburguesas a los « paparazzi» si éstos se le acercan demasiado, y Ben Affleck suele salir corriendo cuando los ve. «Es una experiencia terrorífica en la que habría que marcar los límites», dijo Lohan tras el accidente, rodeada de fotógrafos, durante el estreno de la película «Herbie a toda marcha».

Como recuerda el libro « Paparazzi», la persecución fotográfica de las estrellas no es nada nuevo. «¿Cuál es la diferencia entre el famoso fotógrafo francés Henri Cartier Bresson y un 'paparazzi' que hace exactamente lo mismo pero en un grupo muy específico de personas?», se pregunta Peter Howe, autor del recién publicado libro. Las diferencias pueden ser muchas, pero la motivación es la misma: saciar el apetito del público por la vida de las estrellas, ya sea con estudiados retratos o instantáneas robadas.

Por eso
Phil Ramey, en 1969, se pasó un fin de semana de agosto encerrado en un hangar lleno de ratas con tal de conseguir fotos en exclusiva de Liz Taylor y Richard Burton en su yate Ron Galella perdió cinco dientes cuando un violento Marlon Brando intentó evitar que lo fotografiase. Pero la muerte en 1997 de la princesa de Gales, Lady Diana, en un accidente de coche cuando huía de los «paparazzi» en París, transformó estas anécdotas en algo más serio (habría que añadir, localmente, la muerte que encontró el argentino «Nono» Pugliese cuando intentó huir de un restaurante por los techos y cayó al vacío).

La propuesta de
Montañez quiere forzar a los «paparazzi» a devolver cualquier beneficio obtenido de la venta de sus instantáneas si estas han sido conseguidas de manera abusiva. Además, si su propuesta legal llega a prosperar, ofrecerá a la víctima la posibilidad de solicitar daños y perjuicios al fotógrafo. «No dejaremosque los 'paparazzi' se beneficien de un comportamiento abusivo», declaró a la prensa la representante, hija de inmigrantes mexicanos.

Estas buenas intenciones nunca han llegado a nada antes y se ven limitadas por argumentos en favor de la libertad de expresión o por quienes consideran que las estrellas ya se ven compensadas por su falta de intimidad con sus sueldos millonarios.

Si la vía hacia una nueva legislación no prospera, las estrellas están dispuestas a tomarse la justicia por su mano y utilizarán las leyes que ya existen para limitar los desmanes fotográficos. Tanto la policía como la fiscalía de Los Angeles, ciudad donde reside la mayor población de actores, estudia la posibilidad de presentar cargos de conspiración contra los «paparazzi».

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