16 de marzo 2001 - 00:00

Eficaz recuperación de ópera de Bellini

Escena de la obra.
Escena de la obra.
«Il pirata», ópera de Bellini, con Adelaida Negri, Gustavo López Manzitti, Enrique Gibert Mella, Fernando Núñez, Víctor Castells y Vanesa Mautnor. Régie: Eduardo F. Casullo. Coro y orquesta dirigidos por Susana Frangi. (14/3, Teatro Margarita Xirgu.)

Por ser éste el año bicentenario del nacimiento del compositor de óperas Vicenzo Bellini, en todo el mundo se están exhumando sus títulos: «Il pirata» es uno de ellos, que no se canta en la Argentina desde 1850. El crédito que le dio María Callas en 1958 fue rubricado por Montserrat Caballé en los '70, y ahí quedó, salvo alguna ocasional inclusión de la escena final de recitales.

Y no es porque sea un mal producto, todo lo contrario; contiene los más sabrosos ingredientes de la ópera romántica, melodías que llegan a lo sublime, teatralidad íntima y concentrada alternando con imponentes corales y electrizantes escenas de bravura. El problema es otro: la necesidad de un trío protagónico elocuente y con total dominio de las exigencias «beloantistas» que impone el estilo belliano que se consagra en «Norma» y en «I puritani». También, una batuta capaz de concertar, durante 2 horas y media, sin debilidades en la tensión que plantean la obra «da capo al fine».

Todos estos elementos se reunieron aquí. Fundamentalmente, por la destacada actuación de la soprano Adelaida Negri, con su amplísimo registro y dominio de la técnica exigida para asumir estos roles y, por añadidura, una convincente actriz dramática. Una labor agotadora la suya, que concretó sin señales de fatiga, tanto cuando era dueña del escenario como en varios duettos, tríos y concertantes.

El tenor Gustavo López Manzitti fue otro puntal en la representación, su rol está plagado de notas agudas y escenas de bravura, las que enfrentó con pasmosa seguridad. Bellini no le negó escenas de compromiso al barítono; Enrique Gibert Mella se consagró con sus comprometidas participaciones. La puesta en escena de Eduardo Casullo es sobria y eficaz, en un escenario despojado de objetos se movieron los personajes y los coros siguiendo la trama con apropiada gestualidad. Orquesta completa y un foso que resultó chico, se distribuyeron músicos por los palcos, incomodidad que tuvo el efecto de un sonido envolvente y contundente presencia; óptima la labor de Susana Frangi concertando la orquesta y el excelente coro. Muy buena la idea de incorporar al Teatro Margarita Xirgu al circuito operístico.

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