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A la creatividad delirante que ostentan las mantas ribeteadas sobre las que el artista -que murió de SIDA en 1995-, pintó gigantescos pulpos con enrulados tentáculos pues quería dejar una obra «cálida», se contrapone la dulce privacidad de las pequeñas carpetas y almohaditas. Sin pinceles de visón ni tubos de pintura Windsor & Newton, sin otro recurso más que unos cuantos hilos de colores y una aguja, Informate más
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