La historia de amor entre una hincha del Palmeiras y un fanático del Corinthians es el centro de «El casamiento de Romeo y Julieta», comedia romántica brasileña con muy buenos actores y excelente ritmo.
«El casamiento de Romeo y Julieta» (O casamento de Romeu e Julieta, Brasil, 2004, habl. en portugués). Dir.: B. Barreto. Guión: M. Caruso, J. Martini, M. Prata. Int.: B. Barreto; Int.: M. Rica, L. Piovani, L. Gustavo, M. Mellinger, B. Zemel.
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Hace por lo menos un año que esta comedia romántica brasileña esperaba salir del depósito de una distribuidora norteamericana, donde nunca consideraban que fuera ocasión de estrenarla, ni siquiera cuando Corinthians salió campeón (algo que, ya veremos, venía muy al caso). Tampoco la consideraron cuando el público aplaudió otra comedia romántica del mismo origen, «La dueña de la historia», y eso que fue estrenada con harta demora y escasísima promoción, como ésta que ahora vemos.
En fin, más vale tarde que nunca. «El casamiento...» es una linda historia, con muy buenos actores y excelente ritmo. Al minuto de empezada ya hace el primer gol: es de noche, afuera hay una final de campeonato, pero adentro un hombre ve por primera vez a su hijita recién nacida, y suena una canción de Rita Pavone, «¿Che m'importa del mondo?» («se tú sei con me», música del argentino Luis Bacalov, dicho sea de paso). Los desdeñosos dirán que parece cine publicitario. Los publicistas copiarán la idea. Mientras, al público ya se le caen las primeras lágrimas.
Dulce, divertida, costumbrista, comercial ciento por ciento, y ciento por ciento bien hecha, «El casamiento...» es también, y ahí está la gracia, comedia deportiva y de enredos, o de enredos por causas deportivas. Ella es hincha del Palmeiras como su padre, un tano familiero, hiperemotivo, con cinco by pass, dirigente del club, que acepta al candidato como a un hijo creyendo que es de los suyos, pero resulta que es hincha rabioso del Corinthians. Un «gavilán», y no un «periquito», como fingió para ganarse al suegro (y por si esto fuera poco, encima tiene una abuela barrabrava). Muy adecuada la figura aviaria, a los ojos del padre. E inadecuado el momento de la confesión, para los pies del novio, que no tiene adónde correr, ni cómo decirle al viejo que él también lo quiere como si fuera un padre. ¿Será que el amor todo lo puede, al menos en las películas?
Basada en una historia del cronista deportivo Mario Prata, «El casamiento...» cierra a toda marchinha y con dos moños: uno deportivo (que además da cátedra de cómo lucir un sponsor) y otro literario, usando incluso, gozosamente, unas líneas de Shakespeare. A subrayar, el director Bruno Barreto («Doña Flor y sus dos maridos», «Bossa Nova») y los actores Luiz Gustavo, padre de la novia, Renato Consorte, inesperado full-back de 1933, y Marco Ricca, el novio, que en la vida real es palmeirense. Dos consejos: llevar pañuelo y sentarse al medio. Será como estar en medio de la cancha.
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