2 de septiembre 2005 - 00:00

El Colón estrena hoy la audaz "El rey Kandaules"

Hoy a las 20.30 el Teatro Colón estrenará la ópera en tres actos «El rey Kandaules» («Der König Kandaules»), con libreto y música de Alexander von Zemlinsky (1871-1942), en función de Gran Abono. Luego se llevarán a cabo tres representaciones más: el domingo 4 a las 17; el miércoles 7 y el viernes 9 de septiembre, ambas a las 20.30. La dirección musical será asumida por Gunter Neuhold y la régie por el actual Director de Opera del Teatro, Marcelo Lombardero.

Actuarán en este estreno sudamericano, que tuvo su «première» mundial en 1996, Hakan Haysev, Peter Edelman y Nina Warren, entre otros cantantes nacionales. La dirección del coro estará a cargo de Salvatore Caputo y la escenografía, resultado de un concurso nacional, fue diseñada por Daniela Taiana, con vestuario de Luciana Gutman. Dialogamos con Lombardero.

Periodista
: Esta ópera, como todas las de esta temporada, no fue una elección suya. ¿La aprueba?

Marcelo Lombardero: No es una obra que me interesara en sí hacerla. La conocía. Pero sí me interesa Zemlinsky; es más, tenía una idea de hacer «Una tragedia florentina» en otro teatro, que no pude hacer. Pero este es el repertorio donde yo me encuentro más cómodo. El ex director Tito Capobianco me había ofrecido en principio «Lucia di Lammermoor», supongo que para que le dijera que no. No sirvo para ese repertorio. No me interesa.


P.:
¿Cómo se siente en su papel de Director de Opera?

M.L.: Bien, estoy un poco cansado por el problema de tener que montar esta ópera, paso casi 18 horas aquí dentro, pero el resto bien. Hace un mes que estoy en esta gestión. Uno de mis requerimientos fue la designación de Stefan Lano y él ya está trabajando entre nosotros. Estamos trabajando en las temporadas de 2006 y 2007.


P.:
Antes de hablar del futuro, cuénteme cómo es «El rey Kandaules», muy poco conocida aquí.

M. L.: Es una obra de teatro de André Gide basada en Herodoto y Platón, que Zemlinsky musicalizó en 1932. En realidad, la comenzó a componer ese año y nunca la pudo terminar. En 1937 se exilió, tuvo muchos problemas porque hay un desnudo en escena. La obra se trata de un pescador que ve a la reina desnuda por orden del rey y el pescador termina asesinando al rey y convirtiéndose en el nuevo rey. Zemlinsky tuvo muchos problemas porque se decía que nunca iba a conseguir el efecto de la soprano desnuda. Es una obra que habla de la felicidad, de la dicha, del tener y del no tener.


P.:
¿Y desde el punto de vista musical?

M. L.: Zemlinsky se está revalorizando en los últimos diez años, se ha hecho muy poco entre nosotros... recuerdo la «Sinfonía Lírica», una de sus obras más conocidas, con textos de Tagore, que fue cantada por Víctor Torres y Adelaida Negri junto a la Sinfónica dirigida por Calderón. Es autor de dos óperas en un acto: «Una tragedia florentina» y «El enano», las dos con textos de Oscar Wilde, pero además de eso Zemlinsky fue maestro de compositores, de Schoenberg y de Ullman, de quien hicimos en el Colón «El emperador de la Atlántida».


P.:
¿La obra es atonal?

M.L.: Juega en esa frontera del posromanticismo, no es una obra dodecafónica. Zemlinsky no es de la Escuela de Viena, no es una obra atonal, pero está en esa línea delgada de lo que es el Richard Strauss de «Salomé» o «Electra», el Mahler final, el de la Novena Sinfonía, o Schreker, Krenek o Hindemith. Tiene la herencia del gran romanticismo y es poswagneriano. Es de un sinfonismo denso. Esta ópera exige una orquesta pesada y les pide a los cantantes mucho volumen, no sólo cantado sino también de la palabra hablada. Es complicado lograr que el lenguaje hablado pase una trama orquestal tan densa.


P.:
Tiene cantantes como Nina Warren, por ejemplo, que interpretó la última Walkyria del Colón.

M.L.: Tenemos un buen elenco. Como todo en esta temporada, he tratado de respetar algunas cosas, pero otras que eran disparates, no.


P.:
¿Cómo es la puesta en escena? ¿La gente se va a asustar por algunas cosas?

M.L.: Todo depende. Yo creo que el arte es subjetividad. El teatro es un arte vivo; si no, se convierte en una pieza de museo. No creo que ninguna puesta tradicional sea buena o ninguna puesta moderna sea también buena de por sí. Todo depende del gusto del público y de cómo se haga. Si los elementos puestos en escena sirven para contar la historia, no creo que haya problemas de temporalidad que traicionen al autor.


P.:
¿Tiene que ver con otros trabajos suyos?

M.L.: En este caso hago algo parecido a lo que hice con «La Clemenza di Tito». La ópera de Zemlinsky ocurre en la Antigüedad Clásica y esto es hoy Turquía. Y se habla de una mujer con velo. Esto me remite a un Medio Oriente u Oriente cercano, en una época que no se sabe muy bien cuál es.


P.:
¿El desnudo se ve en escena?

M.L.: Sí, por supuesto.

P.: Pasando a temas más generales, ¿mantiene la decisión de Capobianco de cerrar el teatro en 2007?

M.L.: Sí, se va a cerrar todo ese año. Estamos buscando espacios alternativos. Ya haremos los anuncios. La temporada está esbozada y muy adelantada.


P.:
La temporada 2007 tendrá los diez títulos habituales?

M.L.: No. Será más breve por el cierre del teatro. Habrá alternativas fuera del teatro. Lo de esta temporada será respetado. Debo reiterar la frase habitual: recibimos una pesada herencia, pero la sacaremos adelante. Men encontré con contrataciones incompletas y algunas otras cosas que no se justifican. No habrá ni el chauvinismo de sostener que todo lo nacional es lo mejor, pero tampoco locuras con elencos internacionales como sucedió con el segundo elenco de «Barbero».


P.:
¿El Colón va a adoptar procedimientos como Juventus Lyrica o Buenos Aires lírica con elencos argentinos?

M.L.: El Colón es el Colón y las otras son instituciones que hacen ópera de distintas calidades. El Colón es el más importante teatro de Sudamérica y la idea de esta gestión es la de tener la mejor producción con los mejores cantantes posibles. Esto no significa ni una cosa u otra. La portación de DNI no significa signo de calidad. Habrá confluencia de argentinos y extranjeros.


P.:
El próximo año se seguirácon la Tetralogía?

M.L:: Pienso que sí. Iría «Sigfrido» de Wagner, pero lo que se ha hecho no puede llamarse tetralogía, con distintos elencos, en distintas temporadas y con distintas régies. Estas son óperas sueltas que se ofrecen temporada tras temporada. Pero estimo que «Sigfrido» irá en la temporada próxima.


Entrevista de Eduardo Giorello

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