En 1998, la televisión todavía no había descubierto los «realities shows». Los televidentes padecíamos muchas otras cosas, pero esa era todavía no había llegado. Ese fue el año en que el director australiano radicado en los EE.UU. Peter Weir lanzó «The Truman Show»: no para darle idea a los creativos de la pantalla chica, sino como reflexión sobre un sistema social en el que la libertad y la privacidad de un individuo estuvieran en jaque. La televisión se inspiró y creó los realities, como corresponde.
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Truman Burbank, el protagonista de la película (Jim Carrey), es un hombre cuya vida está siendo televisada las 24 horas sin que él lo sepa: todos quienes lo rodean actúan según las circunstancias, y el único que «actúa» inocentemente es él. El director de cámaras (uno de los mejores trabajos de Ed Harris) cumple las veces de poder omnisciente, de dios en miniatura, quien sin embargo a veces debe dominar los movimientos de su «criatura» para que no se rebele, y tanto el libreto, el deseo de los anunciantes y sobre todo el público, no se defrauden (por supuesto, la película no se limita al juego llano del «reality» pionero, y ni siquiera a una crítica social, sino que también incursiona en algunas especulaciones filosóficas).
Weir, cuyo cine (desde sus años australianos) siempre se focalizó en el lugar del « extraño» en la civilización contemporánea, desde «La última ola» a «La costa Mosquito», e inclusive «Testigo en peligro», con su visión de la comunidad amish, aquí mantiene el mismo foco de interés entrando de lleno en la cultura mediática, con sus víctimas y victimarios. Este film también marcó el debut de Carrey, que venía de hacer únicamente papeles livianos en películas como «La máscara» o «Ace Ventura», en un cine no humorístico y hasta dramático, camino que proseguiría más tarde en el fuerte film de Milos Forman «El mundo de Andy». La edición en DVD es buena, se respeta el formato widescreen como corresponde, y hay dos extras de interés, como el « backstage» «La realización de Truman Show» (en dos partes) y el final alternativo, o «falso» para la película.
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