10 de noviembre 2006 - 00:00

El hombre detrás de los hombres del rey

Robert Penn Warren
Robert Penn Warren
Se estrenó ayer en el país una película con alcurnia: «Todos los hombres del rey» («All The King's Men») tuvo, en 1949, una primera versión dirigida por Robert Rossen y protagonizada por Broderick Crawford, que en estos días está emitiendo el canal de cable «Retro». La nueva versión, cuyo elenco lidera Sean Penn, vuelve a un tema capital para las preocupaciones ciudadanas: de cómo un político honesto, por fuerza de las circunstancias, termina corrompiéndose.

Pero, ¿quién fue el autor de esta historia vigorosa, capaz de mantener su vigencia a lo largo de los años? Robert Penn Warren (de sugestivo primer apellido homónimo al del actual protagonista), fallecido en 1989, fue uno de los poetas y novelistas más distinguidos de la literatura del sur de los Estados Unidos.

Su irrupción en la consideración pública, en 1946, se la debe justamente a la novela que dio origen a estas dos películas, en la que el protagonista al que llamó Willie Stark y cuya inspiración, como reconoció siempre, fue el gobernador de Louisiana Huey P. Long, un hombre que comenzó su carrera con el mayor de los apoyos populares, para terminar convertido en el enemigo público número uno.

Warren, cuyos primeras tareas fueron de docente en la Universidad de Yale y crítico literario, fue llamado por Sinclair Lewis tras la publicación de «Todos los hombres del rey» como «el escritor más talentoso del Sur y uno de los más finos de todo el país». En 1953, publicó un ensayo en el que recordó su infancia modesta, aunque con abuelo y padre de fuerte vocación literaria. El abuelo solía citar de memoria la poesía de Lord Byron, y el padre tenía por costumbre leer en voz alta libros de historia ante sus hijos.

En una entrevista que otorgó en 1981, Penn Warren le dijo a un periodista que «todo el mundo conoce miles de historias, pero hay siempre hay una única espiga que queda adherida a tu chaleco. De esa espiga no puedes desprenderte, te persigue toda la vida. Es la pregunta que condiciona tu existencia, aunque no sepas demasiado bien por qué te la planteas».

Durante su extensa carrera, dirigió la revista literaria «The Southern Review», en la que llegaron a publicar, entre otros, William Faulkner y Katherine Anne Porter. Pese a lo que podría creerse a partir de su gran éxito con «Todos los hombres...», la política no fue nunca su «espiga», y prefería lo intangible de la escritura poética. Uno de sus más importantes textos teóricos fue el análisis textual del libro de Coleridge «Rimas del viejo marinero».

Warren fue una de las figuras más influyentes en generaciones posteriores en lo que se refiere a la enseñanza de la literatura. Sus libros «Entender la poesía» y «Entender la ficción» contribuyeron a modelar la llamada «Nueva crítica» que surgió en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Warren, a quien la crítica setentista francesa distinguió por encima de otros teóricos, consideraba al texto literario como una entidad autónoma, en sus significados, de los condicionantes sociales e históricos.

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