(14/12/01) Los pasillos de Canal 7 parecían más sombríos y angostos que de costumbre. El clima que se respiraba anteayer en la emisora estatal no era el más apropiado para celebrar el último programa de «Todo por dos pesos», y la fiesta que habían preparado parecía un chiste bizarro, como todos los que discurren por el ciclo que mejor funcionó este año en el canal (fue el más visto oscilando entre 3 y 4 puntos de rating).
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En ese contexto, mientras cientos de adolescentes instalados desde temprano en la vereda para presenciar el programa casi tiran abajo el portón (más de la mitad había quedado afuera cuando empezaron a grabar), los empleados de la emisora transcurrían otra jornada signada por el desgano: al mediodía habían protagonizado una «aplaudida» en protesta por las medidas económicas.
Durante este año el único programa propio de la emisora fue «Noticiero 7» y el resto osciló entre las muchas coproducciones (entre otros, «Almorzando con Mirtha Legrand», «Estudio país», con Juan Alberto Badía, «La conversación» con Pinky, «Un cortado, historias de café», ficción que se mantuvo durante todo el año) y las usinas independientes («Claves para un mundo mejor», «Fiestas populares», «Okupas», etc.). Hay que considerar además el material que viene como «lata» (abunda sobre todo los fines de semana) como series, dibujos animados y películas.
En el Estudio 1 todo estaba dispuesto para empezar a grabar, aunque por la avalancha de «viejitas» y «fieritas» congregadas para ver no sólo a sus ídolos Diego Capussoto y Fabio Alberti sino a «La renga», que cerró el programa, tuvieron que cambiar varias veces de lugar las mesas y sillas de plástico que conformaban parte la austera escenografía. La galería de personajes exóticos que compone el desopilante elenco aguardaba en los pasillos, junto con los conductores.
Se los vio apagados a Capussoto y Alberti, pese al peinado multiforme de uno y al maquillaje exagerado del otro. El dúo aguardaba su turno de pasar al estudio y ahorraba sonrisas para cuando se encendieran las cámaras. El futuro incierto del ciclo amarga a los cómicos que dependen de la virtual renovación del contrato con «Ideas del Sur», de Marcelo Tinelli. El año que viene el presupuesto se reduciría a la mitad, con lo que un programa que está producido literalmente con «dos pesos» no podría salir al aire. Capussoto conversaba con un grupo de técnicos que se quejaba por las largas colas en el mini-banco de Canal 7. «Cuando instalaron el 'banquito' no iba un perro, servía para aliviarnos los trámites de pago de impuestos pero ahora todos quieren sacar plata y se la pasan reponiendo el efectivo», dijo un empleado.
Volviendo al clima de necesario jolgorio para la grabación, entre los invitados al programa pasaron Cecilia Laratro (oficiaba de conductora y se la vio algo insegura «no pego una, no?», ¿Está bien el tono, no estoy hablando como una histérica?», insistía), Mora Furtado, Jorge Rossi, Horacio Embón y Claudia Albertario (la modelo de los celulares a quien satirizaron durante los dos años de programa). En la producción agradecían por la grabación previa del sketch con Albertario, a quien le llevó un rato largo aprenderse el libreto.
El programa que se verá el lunes estuvo concebido como sátira a los reality shows: comienza con la concentración de todos los personajes en un hotel, que luego del reclutamiento llegan al canal en «bondi». Así, van apareciendo conocidos y desconocidos como el General Perón, Gina Lollobrígida, Pepino, Ernesto Sábato, Tito Cossa y Berta, entre otros, y los ya famosos Sushi, Dr. Dyango y los Carlitos Balas, que viajan en un fitito-limousine. Capussoto y Alberti descienden desde el techo sobre la infaltable «gallina gigate», que fue diseñada por el departamento de efectos especiales de Canal 7.
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