17 de febrero 2000 - 00:00

"EL INFORMANTE"

¡Error! Marcador no definido. En general, Michael Mann es un director que suele ser presentado como el creador de la serie de TV "División Miami&raquo". Los amantes del cine negro suelen recordar también que fue el responsable de una de las mejores series policiales de todos los tiempos, "Historia del crimen". Con películas llenas de acción como "El último de los mohicanos" o "Fuego contra fuego", Mann utilizó todo tipo de recursos visuales para acentuar aun más la intensidad de lo que debía aparecer en la pantalla. Pero en "El informante", un drama corporativo y un relato de conflictos éticos y decisiones individuales, el director se enfrentó a un reto muy distinto al de todos sus trabajos anteriores: debía volver intenso un relato sin acción, sin violencia, sin ninguna de las típicas situaciones que aparecen en un thriller hollywoodense.
En manos de otro realizador, esta historia verídica sobre el ejecutivo despedido de una tabacalera que arriesgó todo al romper un acuerdo de confidencialidad y dar una entrevista al programa
"60 minutos" hubiera terminado pareciéndose más a un film de periodismo tipo "Detrás de las noticias", o a otro drama tribunalicio lleno de alegatos antinicotina. En cambio, Mann intentó otro camino más sutil y logró un complejo drama realista con un temible clima de suspenso. Cada escena está filmada como para que el espectador se enerve y mire por sobre el hombro de los personajes como esperando una amenaza concreta en medio de ese constante clima ominoso. Utilizando encuadres extraños, que siempre dejan aires poco convencionales por detrás de los actores, y recurriendo a una minuciosa mezcla de sonido, Mann consiguió eludir las convenciones hollywoodenses que podrían haber bajado el nivel en una historia como ésta.
Lograr ese clima hubiera sido imposible sin la presencia de dos actores como
Al Pacino (el productor televisivo que consigue la confesión) y Russell Crowe (candidato al Oscar como el ejecutivo arrepentido), ambos trabajando en un nivel superlativo. Sus registros son de un dramatismo severo, terminal, pero los dos logran expresar toda la angustia de las situaciones que viven sin caer en la más mínima sobreactuación. La calidad interpretativa abarca a todo el elenco, con un brillante Christopher Plummer en el papel de Mike Wallace, el conductor de " 60 minutos" (su trabajo perfectamente merecía una nominación por actor de reparto).
Aquellos espectadores que busquen una película liviana o especialmente entretenida probablemente queden decepcionados.
"El informante" es implacable, tensa, enervante y un poco densa. Su excesiva duración de dos horas y media es uno de sus pocos puntos débiles,
igual que algunos pasajes con cánticos new age de gusto dudoso del soundtrack de
Lisa Gerrard y Pieter Bourke. Pero, aparte del interés de una historia polémica, la calidad de las actuaciones y la solidez e imaginación de la puesta en escena so-bran para recomendarlo como uno de los productos más serios y arriesgados surgidos del Hollywood reciente.

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