17 de febrero 2000 - 00:00
"EL INFORMANTE"
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En manos de otro realizador, esta historia verídica sobre el ejecutivo despedido de una tabacalera que arriesgó todo al romper un acuerdo de confidencialidad y dar una entrevista al programa "60 minutos" hubiera terminado pareciéndose más a un film de periodismo tipo "Detrás de las noticias", o a otro drama tribunalicio lleno de alegatos antinicotina. En cambio, Mann intentó otro camino más sutil y logró un complejo drama realista con un temible clima de suspenso. Cada escena está filmada como para que el espectador se enerve y mire por sobre el hombro de los personajes como esperando una amenaza concreta en medio de ese constante clima ominoso. Utilizando encuadres extraños, que siempre dejan aires poco convencionales por detrás de los actores, y recurriendo a una minuciosa mezcla de sonido, Mann consiguió eludir las convenciones hollywoodenses que podrían haber bajado el nivel en una historia como ésta.
Lograr ese clima hubiera sido imposible sin la presencia de dos actores como Al Pacino (el productor televisivo que consigue la confesión) y Russell Crowe (candidato al Oscar como el ejecutivo arrepentido), ambos trabajando en un nivel superlativo. Sus registros son de un dramatismo severo, terminal, pero los dos logran expresar toda la angustia de las situaciones que viven sin caer en la más mínima sobreactuación. La calidad interpretativa abarca a todo el elenco, con un brillante Christopher Plummer en el papel de Mike Wallace, el conductor de " 60 minutos" (su trabajo perfectamente merecía una nominación por actor de reparto).
Aquellos espectadores que busquen una película liviana o especialmente entretenida probablemente queden decepcionados. "El informante" es implacable, tensa, enervante y un poco densa. Su excesiva duración de dos horas y media es uno de sus pocos puntos débiles,
igual que algunos pasajes con cánticos new age de gusto dudoso del soundtrack de Lisa Gerrard y Pieter Bourke. Pero, aparte del interés de una historia polémica, la calidad de las actuaciones y la solidez e imaginación de la puesta en escena so-bran para recomendarlo como uno de los productos más serios y arriesgados surgidos del Hollywood reciente.




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