28 de junio 2006 - 00:00
El jazz de jóvenes excede al público habitual del género
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María Puga
Lareo (31),
Marcos
French (20) y
Daniela
Spalla (21):
todos ellos
ya grabaron
discos y
realizan
frecuentes
actuaciones.
María Puga Lareo: Coincido plenamente con lo que dicen respecto de la libertad. El jazz permite improvisar. Con el rock o el pop, en general se tiende a cantar siempre igual; el jazz, en cambio, permite reinventar una canción con cada interpretación. Pero agregaría que hay un amor por esta música que va más allá de cualquier explicación que podamos dar.
D.P.: También es importanteel crecimiento que han tenido las escuelas de jazz en los últimos años. Eso acercó a muchos jóvenes a un mundo que, años antes, no existía.
M.P.L.: Es cierto. Ahora es más fácil formarse; antes era más costoso. Además, la posibilidad que dan las producciones independientes, que también han crecido últimamente, permite a un artista nuevo tener su propia producción con mayor facilidad.
P.: ¿Y ocurre lo mismo en la audiencia?
M.F.: Por suerte, la gente joven le está perdiendo el miedo al jazz. Ha dejado de ser una música elitista y son muchos los jóvenes que también se acercan a esta música como público.
P.: ¿Sufren el prejuicio de los músicos hacia los cantantes?
M.F.: Ese prejuicio existe. Pero también con eso está habiendo cambios. Los cantantes se están formando como músicos. De hecho, nosotros tres también somos compositores y autores, y eso contribuye a cambiar la visión.
M.P.L.: Esa comunión entre cantantes y músicos se va afianzando en la medida de que dejan de ser simplemente «acompañantes» para empezar a ser parte de un proyecto.
M.F.: Ese trabajo junto a una banda es fundamental porque permite un desarrollo.
P.: ¿Cómo se hace para volver sobre temas conocidos y muy interpretados y encontrar una marca personal?
D.S.:Yo trato de no igualar ni imitar a nadie. En una interpretación están, además de la técnica, las vivencias personales, y creo que eso se refleja a la hora de cantar.
P.: Nuestro país, y Buenos Aires en particular, está viviendo un crecimiento muy fuerte del jazz pero, fundamentalmente, en la música instrumental. ¿Por qué el canto ha quedado relegado?
M.P.L.: Es cierto que lo instrumental ha crecido mucho más y que hay una gran cantidad de músicos nuevos; los cantantes todavía somos pocos en relación. Quizá tenga que ver con que los instrumentistas estén buscando hacer algo nuevo y los cantantes estamos más cerca del «mainstream». En ese sentido, me parece que nos aproximamos más al público en cuanto a la interpretación de temas más conocidos, y los músicos tienen una actitud más experimental; en algún sentido más elitista. Cada uno lo siente a su manera y todo es válido.
D.S.: Siempre es difícil encontrar el equilibrio cuando se habla de esta aparente dicotomía entre modernidad y tradición. Me parece que, en términos generales, el artista que no está en la búsqueda va para atrás. Pero hay que ver cómo se encara esa búsqueda.
M.F.: Exactamente. Porque se pueden cantar standards pero hacerlo de una manera personal, como decíamos antes. Y, en ese sentido, puede ser valioso el aporte del pop.
P: ¿Están teniendo buena aceptación del público?
M.P.L.: Por suerte, desde que empecé no he dejado de trabajar. Mi disco ya va por la segunda edición. No es fácil, pero se puede.
D.S.: Recuerdo que mi padre, cuando empecé con este estilo me decía «cambiale el ritmo a tus canciones». El jazz no es una música masiva, pero tiene su público.
M.F.: Sí, y también está bueno romper las reglas rígidas del jazz y mezclarlo con otros géneros. Eso permite que la gente joven no se asuste.
Entrevista de Ricardo Salton




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