5 de mayo 2004 - 00:00

El Madí tiene su museo

La historia del Museo Madí inaugurado recientemente en Texas se remonta a una década cuando, gracias al artista uruguayo Volf Roitman, Bill y Dorothy Masterson se interesan por el arte Madi, comienzan a coleccionar obras representativas de ese movimiento, y conocen al artista uruguayo Carmelo Arden Quin, uno de los fundadores del movimiento. Desde los años '50, Roitman siempre promovió la internacionalización del Madí y cuando Masterson muda su firma -Kilgore & Kilgore-a un edificio de los años '70, en Dallas, deciden compartir su interés artístico y dar a conocer la vitalidad de este movimiento surgido en Buenos Aires en 1946. Se proponen rediseñar el espacio y destinar el primer piso a un Museo con una colección permanente de arte Madí.

Además de exhibir su patrimonio, con obras de Arden Quin (Uruguay-Francia), Eva Banyasz (Hungría), Martín Blaszko (Argentina), Saverio Cecere (Venezuela-Italia), Roger Neyrat (Francia), entre otros, el Museo realiza muestras de conocidos artistas internacionales. El mes próximo expondrá una retrospectiva, con obras del período 1909-1944, del geométrico francés, miembro de la Escuela de París, Auguste Herbin (1882-1960).

Los artistas Madí trabajaron en torno a líneas de maestros de la abstracción; y esto lo veremos en junio, en el Centro Borges, gracias al artista y director del Museo de Arte Latinoamericano de La Plata, César López Osornio.

En junio aparecerá un libro testimonio editado por el Museo Madí sobre Carmelo Arden Quin que se ha convertido hoy, en una figura mítica latinoamericana. Poeta y pintor, radicado en 1938 en Buenos Aires, anima a los incipientes artistas -bien menores que él-con quienes fundará «Arturo», revista de artes abstractas, que deseaba editar desde 1940 y sale en 1944. En 1948, Arden Quin se lleva el madismo a París, donde vivirá cinco años. De vuelta en Buenos Aires, organiza con Aldo Pellegrini la Asociación Arte Nuevo (1955), que reúne a concretos y abstractos, y parte de nuevo a París, en 1956.

Aunque la poesía suele retenerlo más que la pintura, Arden Quin sigue creando sus originales invenciones dominadas por el color plano y una geometría sensible que lo han convertido en referente del arte Madí.

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