24 de enero 2026 - 00:00

El récord de "Sinners" y la reivindicación del cine de género en los Premios Oscar

La cinta de terror sobrenatural ambientada en el Mississippi de los años 30 superó con 16 nominaciones las 14 históricas que ostentaban "Titanic", "All About Eve" y "La La Land".

Sinners y el reconocimiento de la industria a las exploraciones del cine a partir del terror.

"Sinners" y el reconocimiento de la industria a las exploraciones del cine a partir del terror.

La cinta de terror sobrenatural ambientada en el Mississippi de los años 30 superó las 14 nominaciones de titanes como Titanic, All About Eve y La La Land. La película de Ryan Coogler ha hecho algo más que romper un récord numérico; ha oficializado el fin de una era de prejuicios estéticos.

La sociedad perfecta: Coogler y Jordan

Para entender el éxito de Sinners, es obligatorio mirar hacia atrás, hacia esa complicidad artística que comenzó hace más de una década en un pequeño drama independiente llamado Fruitvale Station (2013). La asociación entre Ryan Coogler y Michael B. Jordan es, quizás, la más fructífera del cine contemporáneo, equivalente a lo que en su día representaron duplas como Martin Scorsese y Robert De Niro o Steven Spielberg y Tom Hanks.

Desde el ring de Creed hasta la majestuosidad de Wakanda en Black Panther, Coogler ha utilizado la presencia física y la vulnerabilidad emocional de Jordan para explorar la identidad negra en Estados Unidos. En Sinners, esta colaboración alcanza su cenit: Jordan interpreta a los gemelos Smoke y Stack, una actuación dual que le ha valido su primera (y muy demorada) nominación al Oscar como Mejor Actor.

Esta no es solo una película de vampiros; es una carta de amor al blues, una crítica feroz al racismo de la era de Jim Crow y un despliegue técnico que utiliza cámaras IMAX para capturar el horror en los campos de algodón. La Academia, históricamente reacia a premiar "monstruos", no pudo apartar la mirada ante la sofisticación de una narrativa que une el folclore sureño con el terror visceral.

Ryan Coogler Michael B. Jordan
Coogler y Jordan, los artífices de Sinner.

Coogler y Jordan, los artífices de Sinner.

Rompiendo el tabú: el largo camino hacia el reconocimiento del género

El fenómeno de Sinners no ocurrió de la noche a la mañana. Es la culminación de un cambio de mentalidad en los votantes de la Academia que comenzó a acelerarse hace quince años. Durante décadas, el terror fue relegado a categorías técnicas (maquillaje, efectos visuales o sonido), como si el miedo fuera un instinto inferior incapaz de albergar arte profundo.

La grieta en el muro comenzó con Black Swan (2010), donde Darren Aronofsky camufló el horror corporal bajo el tul del ballet clásico, logrando una nominación a Mejor Película y el Oscar para Natalie Portman. Pero el verdadero punto de inflexión fue Get Out (2017) de Jordan Peele. Esa película demostró que el terror era el vehículo perfecto para el comentario social, logrando que la Academia finalmente escuchara el "grito" de una nueva generación de directores.

En los últimos años, la tendencia se ha vuelto imparable. Solo el año pasado, en la edición de 2025, vimos como propuestas radicales como The Substance de Coralie Fargeat y el Nosferatu de Robert Eggers dominaban la conversación estética. El body-horror de Demi Moore y la atmósfera opresiva del vampiro de Bill Skarsgård prepararon el terreno para que una producción de gran escala como Sinners pudiera ser tomada en serio no solo como entretenimiento, sino como alta cultura.

El factor Amy Madigan y el triunfo de Weapons

Otro hito de este año que confirma la salud del género es la nominación de Amy Madigan como Mejor Actriz de Reparto por Weapons. Bajo la dirección de Zach Cregger —quien ya había sorprendido al mundo con Barbarian—, Madigan entrega una interpretación aterradora como la tía Gladys.

Lo de Madigan es histórico por dos razones:

  • El gap temporal: marca un regreso a las nominaciones 40 años después de su mención por Twice in a Lifetime (1985).

  • La validación actoral: su nominación demuestra que el terror ofrece ahora los roles más jugosos y complejos para actores veteranos, permitiéndoles explorar registros de villanía y trauma que los dramas convencionales suelen ignorar.

"El terror es el único lugar que queda en el cine donde todavía puedes sorprender al público. En un drama sabes qué esperar; en el horror, las reglas pueden cambiar en cualquier segundo", comentaba Madigan recientemente en una entrevista para el LA Times.

Amy Madigan Weapons
Amy Madigan volvió a ser nominada a los Oscar 40 años después con su papel de la tia Gladys.

Amy Madigan volvió a ser nominada a los Oscar 40 años después con su papel de la tia Gladys.

Innovación vs. fatiga: por qué el terror es el nuevo bastión de la innovación en el cine

Estamos viviendo en la era de la "fatiga de franquicia". El público de 2026 ha empezado a dar la espalda a las remakes innecesarias, las secuelas infinitas y la fórmula hiper-saturada del cine de superhéroes que dominó las dos décadas anteriores. En este panorama de uniformidad, el terror ha emergido como el género más audaz y experimental.

A diferencia de los grandes blockbusters de acción que deben responder a comités de marketing y juguetes, el cine de terror (incluso en grandes presupuestos como los de Warner Bros para Sinners) permite una visión de autor más pura. Directores como Eggers, Fargeat, Cregger y el propio Coogler están utilizando el género para hablar de: la obsesión por la juventud y la belleza (The Substance), la herencia del trauma histórico (Sinners), la alienación moderna y la violencia cíclica (Weapons) y otra gran cantidad de topicos.

El terror es, hoy por hoy, el laboratorio donde se están probando los nuevos lenguajes visuales. Mientras que una película de superhéroes está encadenada a una continuidad de 30 películas previas, una obra de terror puede inventar sus propias leyes físicas y morales en cada entrega. Es esa libertad la que ha atraído de vuelta a las audiencias a las salas y, finalmente, ha seducido a una Academia que busca desesperadamente mantenerse relevante en un mundo que consume contenido a una velocidad vertiginosa.

El próximo 15 de marzo, cuando se abran los sobres en el Dolby Theatre, es muy probable que Sinners no gane muchas de las 16 estatuillas. Sin embargo, el triunfo ya es un hecho. El reconocimiento masivo a la obra de Ryan Coogler y compañía, sumado a la validación de la actriz Amy Madigan, nos dice que el cine está dispuesto a tomar cada vez más riesgos.

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