8 de febrero 2021 - 00:00

Plummer, el hombre de los mil rostros (de la historia)

Christopher Plummer. Como el emperador romano Cómodo.

Christopher Plummer. Como el emperador romano Cómodo.

No hay duda de que, para el gran público, Christopher Plummer, fallecido el pasado viernes a los 91 años, será siempre antes que nada aquel padre Von Trapp de la familia de “La novicia rebelde” (“The Sound of Music”), dirigida por el versátil maestro Robert Wise en 1965. Ni el espectador más frío y poco sensible podrá dejar de emocionarse cuando el joven Plummer, apenas en su segunda gran producción hollywoodense, cantaba la famosa “Edelweiss”, un momento esencial del film.

Sin embargo, el gran talento de Plummer fue su don para personificar figuras históricas sin que su persona se hiciera notar por sobre el personaje. Justamente un año antes de “La novicia rebelde “el joven canadiense había sido elegido por un gran director como Anthony Mann, en el momento más alto de su carrera , para encarnar al demente emperador Commodus en la obra maestra épica “La caída del imperio romano” (“The Fall of the Roman Empire”) donde este recién llegado de la TV americana tenía que actuar junto a figuras como Alec Guiness, Sophia Loren, James Mason y Stephen Boyd. Plummer era un orate todopoderoso que brillaba como ningún otro emperador romano en la historia de Hollywood, tal vez solo con la excepción de los dos Nerones encarnados por Charles Laughton y Peter Ustinov en “El signo de la cruz” de De Mille y “Quo Vadis” de Mervin le Roy respectivamente. Sin ir más lejos, “Gladiador” de Ridley Scott no es otra cosa que una remake del film de Mann, con efectos digitales que reemplazaron los grandes decorados de “La caída del imperio romano” y un sobreactuado Joaquin Phoenix que era un chiste al lado de la performance del entonces ignoto Plummer de 1964. Un detalle que muestra su capacidad para meterse por completo en sus personajes era cómo podía pasar de un tirano cruel como Commodus al padre alemán seducido por la novicia Julie Andrews.

Pero la lista de grandes actuaciones de Plummer en figuras históricas es muy larga y con muchos momentos brillantes, no siempre recordados como deberían. Otro hito fue la superproducción épica entre la URSS y Occidente, “Waterloo” de Sergéi Bondarchuk, donde Plummer fue el duque de Wellington, que superaba por mucho al manierista Napoleón de Rod Steiger. Otro papel inolvidable fue el Rudyard Kipling de la joya de John Huston “El hombre que sería rey” de 1975. En realidad estaba protagonizada por una gran dupla como Michael Caine y Sean Connery; el Kipling de Plummer era quien daba marco al relato sobre unos masones tarambanas que abusaban de la amabilidad del escritor.

Pero un tour de force que brindo Plummer en 1969 fue Atahualpa, emperador inca, de “El imperio del sol” (“The Royal Hunt for the Sun”), dirigida por Irving Lerner y coprotagonizada por Robert Shaw como un absurdo Francisco Pizarro, decidido a llevarse todo el oro del Perú. Si bien está claro que Plummer, como un inca, era algo difícil de digerir, lo cierto es que la película no habría funcionado sin su performance. Pero cuando Plummer daba el phisiqe du rol de una figura histórica, era el mejor, y una muestra de su talento es la obra maestra de Michael Mann ”El informante“ (“The Insider”), donde interpretó al famoso periodista Mike Wallace que no se atrevía a hacer un a emisión del noticiero “60 minutos” sobre la inescrupulosa industria del tabaco.

Hay muchas actuaciones de este actor excepcional, pero probablemente sus trabajos como personajes de la historia fueron su sello distintivo. Últimamente se lo vio en el enigma policial “Entre navajas y secretos” y en “Todo el dinero del mundo”, de Ridley Scott, para la que fue convocado de urgencia a filmar las partes de Kevin Spacey, cuando éste cayó en desgracia. Y para los que creían en Papá Noel, Plummer los convenció de que mejor son los Reyes Magos por su psicópata asaltante navideño de “El socio del silencio”.

D.C.

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