(06/02/2002) Berlín (Reuters) - Traudl Junge, la secretaria de Hitler que anotó la última voluntad y el testamento del «Führer», es el centro de un libro publicado esta semana y un film que se exhibirá hoy en la inauguración del Festival de Berlín. «Cuanto más vivo y me vuelvo más vieja, es mayor mi sentimiento de culpa», dice Junge en la película «Blind Spot, Hitler's Secretary» («Punto ciego. La secretaria de Hitler»). Junge, de 82 años, se convirtió en la secretaria privada de Hitler en 1942, a mediados de la Segunda Guerra Mundial. Ella quería trabajar como bailarina de ballet, pero cuando escuchó acerca de una vacante en la cancillería, se presentó para el puesto.
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«El era un hombre mayor, amable, que nos dio la bienvenida con verdadera amistad», recordó acerca de su primer encuentro con él. Hitler cenaba con frecuencia con sus secretarias, pero era cauteloso acerca de abordar temas polémicos. «Creí que estaría en la fuente de toda la información, pero realmente estaba en un punto ciego. Era una ilusión. Esa fue la gran mentira», dice Junge en el documental.
Asimismo, dijo que sólo escuchó una vez la palabra en alemán para campo de concentración en la Cancillería, usada por el líder de las SS, Heinrich Himmler. « Hitler nunca hablaba sobre el tema con nadie. Nunca tuvo la sensación de que estar cometiendo crímenes. Para él, eran ideales», indicó Junge. « Algunas veces pienso que si tuviera la oportunidad de reunirme con Hitler de nuevo, le preguntaría que si él descubriera que tenía sangre judía en su árbol genealógico, se habría asfixiado con gas», dice en la película. El documental no muestra nada más que a Junge hablando sin ningún testimonio de archivo.
El cineasta Othmar Schmiderer dijo que él prefirió ese estilo para dejar que Junge contara su historia libre de cualquier distracción. El codirector Andre Heller dijo que la película da una visión interna de lo que Hannah Arendt llamó «la banalidad del mal».
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