19 de enero 2005 - 00:00
"En la Argentina faltan más novelas de suspenso"
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A Alfredo Abarca, la lectura profesional de expedientes judiciales lo lleva a imaginar historias de acción y suspenso.
Periodista: ¿Intenta ser con sus novelas de suspenso el John Grisham criollo?
Alfredo Abarca: Nunca me lo he propuesto, nunca lo tuve en cuenta. En todo caso ha sido una coincidencia que tenga un estilo parecido al de Grisham.
P.: Como él, usted es abogado y alguna de sus obras pertenece al género judiciario.
P.: Le daría para escribir varias novelas...
A.A.: Millones. En cualquier fallo judicial hay una historia, en el suceso más insignificante. Le doy un caso: una señora tiene un perro que molesta a los vecinos, y los consorcistas reclamaron a un juez que haga cumplir el reglamento. El juez le ordena a la mujer que saque a su perro de la casa bajo apercibimiento de cobrarle 50 pesos por día, a partir del día que no lo haga. Es un buen punto de partida si uno se pone a imaginar que puede hacer esa mujer a partir de allí. Así como el mundo judicial está llena de historias,lo mismo ocurre con el de los médicos (lo sabe bien Robin Cook) o los psicólogos. La vida esta llena de historias, la cuestión es como se las cuenta para hacerlas atractivas. Esa es la clave.
P.: ¿Por qué se dedicó al thriller?
A.A.: Es un estilo natural, no buscado. Esta desde mi primera novela «Papeles perdidos», que si bien se publicó en 1988, había sido escrita 15 años antes. Me pasa seguido, «Fuerza de mujer» estuvo dos años sin final, hasta que la historia concluyó de forma rigurosa y precisa. Es esencial que un obra de suspenso sea plenamente verosimil, y eso lleva a investigar y a repensar la trama. De la reciente, « Secuestro virtual», escribí el primer borrador hace 18 años en Pinamar, y le di su versión final el año pasado.
A.A.: Parto siempre de una pequeña historia. En «Expediente reservado», una abogada que llegó a Tribunales con una cara de susto me disparó la novela.
P.: ¿Tiene una imagen inicial, el personaje protagónico, algunos datos?
A.A.: Exacto. Cuando escribí «Secuestro virtual» estaba pasando por una etapa depresiva, por eso tarde tanto en publicarla. Sentía que reflejaba aquellos estados de ánimo. Tenía un tema: estaba harto; tenía éxito profesional, la vida familiar era apacible, mi situación económica cómoda, todo caminaba, y sin embargo estaba loco, no sabía que hacer con mi vida. Padecía la crisis de la edad media. La gran ventaja de los escritores es que no necesitamos ir al psicoanalista reflexionamos sobre nuestros problemas en la historia que tramamos. Justo en ese momento me llega la información de que en Estados Unidos querían filmar mi novela «Papeles perdidos», eso me entusiasmó, me puse a escribir y me descargué de los problemas. Hay quienes dicen que sufren al ponerse a escribir, para mi es el momento más dichoso.
P.: ¿Qué cuenta en « Secuestro virtual»?
A.A.: Es la historia de un hombre con un satus enorme, de una fuerte dureza empresaria, que está en la cima del poder y, a pesar de todo lo bien que le va, está desencantado de la vida...
P.: Hasta ahí se parece a lo que a usted le pasaba...
A.A.: Hasta ahí. Es el punto de arranque, a partir de allí se abre la imaginación literaria. Un día a ese Eduardo Bayón se le ocurre tomarse cuatro días de absolutas vacaciones. Mete plata en un bolso, ropa y una documentación doble que tenía -porque la historia ocurre en la época de los secuestros políticos-y se va a Mar del Plata. Allí, liberado de su identidad y de las cargas de sus ocupaciones, se encuentra con Letizia, una mujer muy atractiva, muy apetecible. Es un hombre poderoso y no necesita buscar, a él lo buscan. Con esa mujer se cruzaron tiempo atrás en forma casual, fue un «regalito empresario» de una noche en Italia. Ella es una prostituta y lo reconoce. Y, como generalmente pasa cuando aparece una mujer hermosa en momentos determinados, todo comienza a complicarse. ¿Quién no pensó, alguna vez, en dejar todo y empezar de nuevo? ¿Y quién o pensó en beneficiarse de un hombre como Eduardo Bayón?
P.: ¿Es entonces que aparece el secuesto que usted define como virtual?
A.A.: Aparecen muchas cosas, veamos. El segundo de Bayón, al que consideraba leal, comienza a hacer sus propios negocios, a sentir la sensualidad del poder, y a quedarse con todo. La familia de Bayón se altera por la desaparición. Y, además, surge alguien que, en medio de esa situación, pide dos millones de pesos para liberarlo. ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué pasó realmente? y ¿qué va a pasar? La trama busca devela esos interrogantes que son fundamento de todo thriller.
A.A.: No la aprendí, es un género que me surge naturalmente. Es una vocación y una habilidad personal.
P.: ¿Participó de algún curso de escritura creativa?
P.: ¿Qué pasó con la película que se iba a hacer en Estados Unidos sobre su novela «Papeles perdidos»?
A.A.: En Estados Unidos no se llegó a concretar, pero interesó acá. Ya está terminado el guión y presentado al Instituto de Cine, y se está en la búsqueda del casting. El director será Carlos Galletini, y en el primer trimestre de este año se comenzaría filmar. El thriller es un género de entretenimiento que si bien en el cine y en la literatura argentina ha habido algunas experiencia no está desarrollado, y a la gente le gusta, y mucho, porque es un buen entretenimiento.
Entrevista de Máximo Soto


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